
Todos estamos acostumbrados a ventilar nuestra vivienda en algún momento del día. Esto ayuda a renovar el aire interior, sobre todo por las mañanas o cuando organizamos alguna celebración con mucha gente. El método más sencillo consiste simplemente en abrir las ventanas y dejar que entre el aire del exterior. Sin embargo, este proceso puede realizarse de manera más eficaz mediante la llamada ventilación forzada o mecánica que, además de renovar el aire de manera continua, lo filtra y aclimata, consiguiendo un alto grado de confort térmico en nuestra vivienda al mismo tiempo que respiramos aire limpio y expulsamos al exterior los agentes nocivos presentes en el aire viciado.

Cuando usamos el propio sistema de ventilación para aclimatar el interior de la vivienda, lo mejor es recurrir a la llamada ventilación forzada con recuperación de calor, uno de los sistemas más eficientes y de menor consumo para climatizar nuestra casa. Eso sí, para que esta instalación funcione correctamente deberemos partir de una vivienda perfectamente aislada y muy hermética, equipada con unas buenas ventanas, las filtraciones de aire deberán ser totalmente eliminadas.

La ventilación forzada con recuperación de calor es un sistema muy recomendable en entornos con una alta contaminación exterior, contaminación acústica y temperaturas de mucho frío y/o mucho calor. También es un sistema muy recomendable para personas que padecen de alergias al polen, al polvo u otros agentes contenidos en el aire. Su instalación es factible tanto en viviendas en bloque como en viviendas unifamiliares aisladas.

La ventilación forzada con recuperación de calor consta de los siguientes componentes básicos:
- Un ventilador para la impulsión de aire hacia el interior de la vivienda.
- Un ventilador para la extracción de aire viciado de la vivienda.
- Un recuperador de calor que reaprovecha, cuando es conveniente, la energía contenida en el aire interior que vamos a expulsar y se la transfiere al aire de impulsión.
- Una serie de conductos divididos en dos circuitos, un circuito de conductos de impulsión y un circuito de conductos de extracción.
- Elementos complementarios del sistema, como son los diferentes tipos de filtros de aire, amortiguadores acústicos, batería de calentamiento/enfriamiento, etc.
También existen versiones compactas, de las que hemos hablado en post anteriores, para instalar en las fachadas y que no necesitan conductos. Eso sí, deberemos instalar una por estancia y, a día de hoy, son más molestos a nivel acústico y su rendimiento es menor.

El funcionamiento es sencillo, el aire entra a nuestra vivienda gracias al ventilador de impulsión, a continuación, pasa por los diferentes filtros que tengamos instalados (antipolen, HEPA…) y se introduce en el recuperador de calor. Esta es una pieza clave del sistema ya que es donde radica su alta eficiencia energética. En el recuperador de calor el aire que introducimos en la casa y el aire que expulsamos se cruzan (pero no se mezclan), esto ocurre en unos diminutos conductos con paredes muy finas que permiten que, aunque las dos corrientes de aire (impulsión y extracción) no se “toquen”, se produzca un intercambio de temperaturas entre las mismas a través de estas paredes finas que los separan. Al salir del recuperador de calor, el aire ya aclimatado y filtrado, se reparte entre los diferentes conductos de impulsión y de ahí a las distintas estancias de la vivienda.

Así, en invierno, el aire interior de nuestra casa, que está viciado y queremos expulsar, estará más caliente que el aire exterior renovado y filtrado, que queremos introducir. Al pasar por el recuperador de calor, el aire viciado pero caliente cederá temperatura al aire renovado y frío que entra del exterior al cruzarse ambas corrientes. El proceso contrario se produce en verano. De esta manera, gracias a que existen recuperadores de calor con una eficiencia del 90%, la energía que necesitamos para aclimatar el aire que introducimos en nuestra vivienda es mínima.

En los climas cálidos, en las noches de verano, se puede dar que el aire del interior de nuestra vivienda esté más caliente que el exterior, como lo que queremos es refrigerar el interior, en estos casos, el recuperador de calor activará un bypass para introducir directamente ese aire fresco (pero filtrado). Por otro lado, el aire es introducido en el interior de nuestra vivienda a una velocidad tan baja y suave que es imperceptible. No notaremos ni las corrientes de aire ni el ruido típico de los sistemas de aire acondicionado por conductos (otro tipo de instalación de climatización que no tiene nada que ver con esta de la que estamos hablando).

Asimismo, para terminar de aclimatar el aire hasta la temperatura deseada es conveniente instalar unas baterías de frío y calor que, si fuera necesario, aportarán ese pequeño plus de calor o de frío al aire que estamos usando para aclimatar nuestra casa. Como partimos de la premisa de que nuestra casa está muy bien aislada y es hermética al aire, unido a que el recuperador de calor puede alcanzar una eficiencia del 90%, significará que estas baterías de frio o de calor se usarán muy poco, manteniendo así el conjunto de la instalación una alta eficiencia energética.

Generalmente los sistemas de ventilación forzada tienen varias opciones para aumentar o disminuir el caudal y la velocidad del aire según la situación del interior de nuestra vivienda. Por ejemplo, si no estamos en casa podemos dejar el sistema en funcionamiento con el caudal básico, si la vivienda está ocupada por todos los miembros el sistema se activará con el caudal de consigna y si tenemos invitados u organizamos un evento social, se activará el caudal intensivo.

Debemos tener en cuenta que los conductos por los que circula el aire necesitan una limpieza que es recomendable realizar anualmente. Además, según el tipo de distribución de conductos, puede ser necesario instalar amortiguadores acústicos en los mismos, entre otras cosas para que no se escuchen los ruidos producidos en una habitación en otra cercana.

Este tipo de instalación de climatización/ventilación es típica de las passivhaus y tiene una complejidad considerable, ya que los sistemas instalados deben estar muy bien calculados y proyectados. Antes de realizarla, es recomendable dejarse aconsejar por un técnico especializado y por un arquitecto ya que, como hemos dicho anteriormente, es una instalación que no servirá de nada si nuestra vivienda no está bien aislada del exterior. Además, deberemos acostumbrarnos a abrir puertas y ventanas lo justo y necesario, ya que si no perderemos rápidamente el confort interior. Dicho esto, se trata de uno de los sistemas más eficientes energéticamente hablando y también cuenta con la gran ventaja de que, gracias a los filtros con los que va equipado, garantiza un aire totalmente purificado y sano en el interior de nuestros hogares.

2 respuestas
Hola Buenas, Me ha parecido un post interesante para aquellos que estamos descubriendo estos sistemas. Sabrias decirme como encontrar esas baterias de frio y calor que comentas como apoyo al sistema?
Por distintas opiniones que he encontrado, me parece interesante el recuperador zehnder comfoair q350. De modo que querría saber como complementarlo.
Cualquier otra opción y modelos recomendables por tu parte lo agradecería.
Saludos,
Rafa
hola buenas tardes
estoy muy interesado en adquirir la caja intercambiadora pero aun me quedan algunas dudas
quiero instalar el sistema en un clima tropical con temperaturas de 32 centrigrados
se hace necesaria la caja ? hay una caja para climas tropicales y otra para paises con estaciones?
cual es el valor o la puedo construir con su ayuda?
rubendcruzh@hotmail.com