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¿Cuál es la diferencia entre las viviendas tradicionales, las viviendas industrializadas y las viviendas prefabricadas?
¿Cuál es la diferencia entre las viviendas tradicionales, las viviendas industrializadas y las viviendas prefabricadas?
Cada vez hay más opciones para construirse una casa, siempre tendremos la construcción tradicional y las viviendas prefabricadas, pero en los últimos años la vivienda industrializada está cogiendo fuerza. Pero ¿qué es mejor? ¿la vivienda tradicional, la vivienda prefabricada o la vivienda industrializada?
Fecha:
11 de noviembre de 2019
Escrito por:
Julio A. Romero Alonso
Vivienda prefabricada de la línea Mod de Eurocasa.

A lo largo de los últimos años, cada vez más gente nos contacta preguntándonos por la opción de construir una vivienda prefabricada, siendo la principal razón de plantearse esta opción, el posible ahorro económico que esperan obtener al usar este sistema, además de la rapidez a la hora de tener la vivienda disponible para entrar a vivir. Con características similares a las viviendas prefabricadas, pero a la vez con grandes diferencias, están apareciendo en el mercado las viviendas industrializadas. Aun así, la mayoría de las viviendas construidas a día de hoy se construyen de manera tradicional. Pero ¿en qué se diferencia una vivienda prefabricada de una industrializada? ¿y de una vivienda tradicional? ¿cuál es la mejor opción?

Aunque en un primer momento nos pueda parecer que estas tres opciones para construir una vivienda dan los mismos resultados, la verdad es que en muchos aspectos no tienen nada que ver, así que vamos a ir viendo las principales diferencias por partes.

 El método constructivo

Hablaremos de este asunto en primer lugar ya que en el método de construcción es donde encontramos las principales diferencias entre una vivienda prefabricada, una vivienda industrializada y una vivienda tradicional.

La vivienda tradicional se construye de la manera que conocemos todos y que podemos observar en la mayoría de las obras de hoy en día al pasar por delante. Prácticamente el 100% de los trabajos se realizan en el solar o parcela donde quedará terminada la construcción durante muchos años. Los materiales, los trabajadores, la maquinaria y todo lo necesario, se transportan hasta la obra y allí se van realizando todos los trabajos. Algunos elementos, como las ventanas o las puertas, ya llegan preparadas a la obra para ser instaladas, pero casi todo lo demás se “fabrica” en el solar hasta que el edificio está terminado.

La vivienda prefabricada es aquella que se construye por completo en una nave o taller industrial. Una vez terminada, se transporta, de una sola pieza o dividida en pocas partes, a la obra. Los únicos trabajos que se realizan en la parcela o solar son el acondicionamiento del terreno, la cimentación y/o la plataforma sobre la que apoyará la vivienda. Una vivienda prefabricada se puede considerar también como industrializada pero, como su propio nombre indica, se fabrica con un diseño de antemano en el que el cliente participa muy poco.

Una nave especializada en construcción industrializada.

Por último, la vivienda industrializada es toda aquella que se construye o fabrica valiéndose de métodos y procesos industriales. En este caso, la vivienda normalmente se divide en varias partes o módulos que se fabrican dentro de una nave industrial. Una vez fabricados, los diferentes componentes o módulos se transportan a la obra, donde se van ensamblando las diferentes piezas hasta que la vivienda queda completamente terminada. Para poder realizar el montaje de la vivienda también será necesario haber preparado antes el terreno del solar y la cimentación.

Posibilidades de personalización y diseño

El siguiente aspecto del que vamos hablar es del diseño porque las posibilidades de cada opción (vivienda tradicional, prefabricada o industrializada), son una consecuencia directa del método constructivo utilizado (analizado en el punto anterior).

Vivienda industrializada B-Home.

La vivienda construida de manera tradicional es, indudablemente, la que mayores posibilidades ofrece en cuanto a libertad de diseño y personalización. Como hemos visto, el método constructivo tradicional es muy “artesanal”. Los materiales llegan a obra y se van uniendo unos a otros, lo que permite, no solo una gran libertad para el diseño del proyecto, si no también que se puedan realizar modificaciones sobre la marcha, lo cual puede tener consecuencias negativas (como los sobrecostes o los errores de ejecución). No es raro que durante las obras tradicionales se produzcan cambios en el diseño y, por esta razón, existe un documento llamado “proyecto de fin de obra”, en el que el arquitecto elabora unos planos del diseño definitivo de lo que finalmente se ha construido.

La vivienda prefabricada es todo lo contrario a la vivienda tradicional en cuanto a posibilidades de personalización y diseño. Las empresas de vivienda prefabricada suelen aportar al cliente un catálogo de diseños limitados entre los cuales hay que elegir una opción. Esto hace que muchas veces no encontremos la opción de vivienda perfecta para nosotros y, como veremos más adelante, cualquier modificación al diseño preestablecido supone un importante sobrecoste. Estas casas están pensadas para ser económicas, pero para ello debemos conformarnos con los diseños ofrecidos por el fabricante. Además, todos los materiales, pinturas y otros acabados deberán ser los especificados en el catálogo, permitiendo elegir entre muy pocas opciones. Es una vivienda prefabricada pero también prediseñada, en la que no se han tenido en cuenta nuestras exigencias ni necesidades más específicas.

Imagen del catálogo de viviendas prefabricadas de Atlántida Homes.

En cuanto a la vivienda industrializada, se sitúa en un punto intermedio entre la vivienda de construcción tradicional y la vivienda prefabricada. En este tipo de vivienda se realiza un diseño (que cumple todos los requisitos del promotor) que después se divide en diferentes piezas y elementos, los cuales se fabrican en una nave industrial. Visto de esta manera, se podría realizar cualquier diseño y fabricarlo por piezas de manera industrializada, pero, al fabricarse dentro de un recinto, inevitablemente tendremos limitaciones en cuanto a tamaño y forma. Es decir, el arquitecto al que hayamos encargado el diseño de la vivienda, hará un proyecto personalizado para nosotros, pero también deberá tener en cuenta el lugar en el que se van a fabricar las piezas y es posible que esto suponga ciertas limitaciones. Por otro lado, al igual que en la vivienda de construcción tradicional, los acabados de la vivienda (pintura, alicatados, suelos, etc.) podrán ser los que queramos, dentro de las casi infinitas opciones que ofrece el mercado hoy en día.

Calidad de la vivienda

Un aspecto crucial y también en gran parte consecuencia del método constructivo utilizado en cada una de las opciones de vivienda que estamos analizando, es la calidad de la construcción, no en cuanto a acabados, sino en cuanto a durabilidad y fiabilidad de la vivienda en sí misma.

Hormigonado del forjado de una vivienda de construcción tradicional.

Las viviendas de construcción tradicional deben tener la calidad especificada por el arquitecto en el proyecto, además, durante la obra, el arquitecto y el aparejador controlan que todo se ejecute de manera correcta. El problema de la construcción tradicional es que ni el arquitecto ni el aparejador pueden estar de manera continua en la obra, comprobando que absolutamente todo se ejecute de manera correcta. Esto, cuando construimos una vivienda con personal poco formado o preparado, puede conducir a graves errores de ejecución que después sufriremos durante la fase de uso (humedades, falta de aislamiento térmico, filtraciones de aire, etc.). Además, la construcción tradicional se desarrolla en un ambiente más “agresivo” para los trabajadores, generalmente al aire libre, expuestos a las inclemencias del tiempo, con lo que las posibilidades de que haya equivocaciones, despistes e incluso accidentes son elevadas.

En la construcción tradicional hay menos seguridad y es más difícil de controlar la ejecución de los trabajos.

Las viviendas prefabricadas tendrán la calidad que se especifique en el catálogo. Esta no depende de un arquitecto, si no de los intereses de la empresa que vende la vivienda prefabricada y de las diferentes normativas de obligado cumplimiento. Si la empresa es fiable y competente, la vivienda puede ser de buena calidad y duradera, si la empresa no es buena, la calidad de la construcción puede ser un desastre. El inconveniente de esta tipología de vivienda es que no podemos elegir la calidad, no tenemos un arquitecto de nuestra parte que defienda nuestros intereses, la calidad será la que establezca la empresa que nos vende determinado modelo del catálogo de viviendas prefabricadas. Por otro lado, las viviendas prefabricadas se construyen en espacios cerrados y totalmente especializados. Los operarios que trabajan allí repiten siempre las mismas operaciones, ya que las viviendas son las establecidas en un catálogo. Es decir, hay menos variables que en la construcción tradicional, hay un mayor control (aunque no sea por parte del arquitecto o aparejador, los trabajos se desarrollan en una nave industrial donde siempre se fabrica lo mismo y habrá siempre un encargado de supervisar los trabajos) y, por tanto, la posibilidad de errores o defectos en la calidad de la construcción (respecto a lo establecido en el catálogo) es menor que en la construcción tradicional (respecto al proyecto).

Paneles de fachada industrializados preparados para su transporte y montaje.

Las viviendas industrializadas, en este aspecto, incluyen las mejores características de las viviendas prefabricadas y lo mejor de la construcción tradicional. En esta tipología de vivienda, el arquitecto redacta un proyecto, con unas calidades que se ajustan a lo que le ha pedido el promotor o cliente, después este proyecto se subdivide en partes o piezas que se van a construir, respetando las calidades establecidas en el proyecto, en una nave industrial, con personal especializado y en un ambiente más controlado. El arquitecto deberá adaptar el proyecto para que el mismo se pueda construir de manera industrializada y ajustarse a algunas condiciones que pueda fijar la empresa encargada de la fabricación de las diferentes piezas de la vivienda. Después, en el solar, solo hay que ensamblar las piezas unas con otras, es decir, la parte más compleja (la fabricación) se realiza en una nave o taller industrial con personal cualificado, y la parte más sencilla (el montaje) se realiza en obra, donde muchas veces es imposible montar mal las piezas porque solo encajan de una manera. Gracias a todo esto, las posibilidades de errores o defectos de calidad de la construcción se reducen considerablemente.

Destacar que, tanto en el caso de vivienda prefabricada, como de vivienda industrializada, al desarrollarse los trabajos en un espacio protegido del exterior, incluso climatizado en muchas ocasiones, los trabajadores van a realizar sus tareas con una comodidad mayor. El entorno de trabajo también es importante e influye en gran medida en la calidad y resultado de los trabajos llevados a cabo.

Tiempos y plazos de construcción

Montaje de un edificio de construcción industrializada.

La reducción de los plazos de construcción es otra de las grandes ventajas de la vivienda prefabricada e industrializada respecto a la construcción tradicional. Si quieres saber un poco más sobre los tiempos y plazos en la construcción tradicional, haz click en el siguiente enlace:

El problema de la construcción tradicional con los plazos es de sobra conocido y depende de muchos factores. Uno de ellos es el hecho de que, para empezar a construir una vivienda de manera tradicional, tenemos que esperar a tener la licencia, mientras tanto, el avance de los trabajos o el comienzo de la obra está parado. En Madrid, por ejemplo, actualmente hay que esperar de media más de un año para obtener la licencia, si la vivienda se construye de manera tradicional, el proyecto pasará una buena temporada a la espera de la aprobación del ayuntamiento antes de que se puedan iniciar los trabajos de obra. Una vez iniciados los trabajos, la gran cantidad de empresas y trabajadores que hay que coordinar es tal, que raro es que no se produzca algún retraso adicional, además, al desarrollarse los trabajos al aire libre, puede haber épocas del año en las que directamente no se pueda trabajar debido a la climatología (nieves, heladas, lluvias, etc.). Una vivienda unifamiliar de 150 m2 puede tardar en construirse, una vez obtenida la licencia, 6 meses.

Vivienda prefabricada a punto de ser colocada en un terreno.

La vivienda prefabricada es la que lo tiene más fácil para optimizar los plazos, generalmente mucho más cortos que en la vivienda construida de manera tradicional. Para empezar, muchas viviendas prefabricadas ni siquiera necesitan de licencia urbanística, se pueden comprar y colocar directamente en el solar. Por otro lado, en aquellas viviendas prefabricadas que sí requieren licencia, mientras esperamos a la misma, nada nos impide empezar a fabricar la vivienda en la nave industrial correspondiente, lo que ya de por sí supone un importante ahorro de tiempo. Además, como decíamos, estas viviendas suelen ser modelos de un catálogo, diseñados de principio a fin por la misma compañía que las fabrica, lo que permite optimizar al máximo el número de trabajadores, los pedidos de materiales, las tareas a desarrollar e incluso la logística (el transporte de la casa al solar), pudiendo controlar y gestionar de manera muy eficaz los tiempos de construcción. La construcción de una vivienda prefabricada de 150 m2 (ajustada a un modelo del catálogo) en el taller puede ser de poco más de 1 mes, la colocación en el solar es cuestión de 1 día (incluso de una mañana). En este caso, además, hay que añadir que, siempre que elijamos la vivienda del catálogo sin hacer cambios en su diseño, no necesitaremos esperar a que estén listos los planos y demás documentos del proyecto, con lo que el tiempo dedicado a esta tarea también se descuenta.

Construcción industrializada por la empresa Velatia. Casas Homm.

En las viviendas industrializadas los tiempos de construcción también se optimizan de manera significativa respecto a la construcción tradicional. Una vez realizado el proyecto y solicitada la licencia, muchas de las piezas de la vivienda se pueden empezar a fabricar (incluso algunas puede que ya estén fabricadas y almacenadas si son piezas estándar de la empresa encargada de la industrialización). No es necesario respetar el orden tradicional de los trabajos ya que el proyecto se ha dividido en piezas independientes, por lo que muchas partes de la vivienda se pueden ejecutar de manera simultánea. El ensamblaje final de todas las piezas en obra no es una tarea muy problemática desde el punto de vista de los tiempos, siempre que se organice bien la logística y el transporte, las viviendas industrializadas se pueden ensamblar en obra en cuestión de días. La construcción de todas las piezas de una vivienda unifamiliar industrializada de 150 m2 en el taller puede llevar 2 o 3 meses y el ensamblaje en obra se puede realizar en 1 solo día.

Aspecto económico, el precio de la vivienda

Seguramente este sea el tema más importante para muchas de las personas interesadas en la construcción de una vivienda. Como decíamos al principio de este post, cada vez más gente nos pregunta por las viviendas prefabricadas e industrializadas, entre otras cosas, porque esperan un ahorro económico respecto a la construcción tradicional. También muchos se interesan por estos sistemas debido al asunto tratado en el punto anterior, la reducción de tiempos de construcción.

Si quieres tener una idea de todos los factores que influyen en el precio de construcción de una vivienda de manera tradicional, puedes consultar nuestro anterior post de:

La ventaja de la construcción tradicional en el aspecto económico es, de nuevo, el alto grado de libertad que ofrece en cuanto a diseño, selección de sistemas, materiales, etc. Si bien es cierto que esto puede ser un arma de doble filo, ya que, una misma vivienda de, por ejemplo, 150 m2, podría tener un precio de construcción que partiría de los 700 €/m2, hasta más de 2.000 €/m2, dependiendo de muchos factores (ubicación, calidades, estructura, tipo de cimentación, grado de eficiencia energética, etc.). La vivienda construida de manera tradicional es muy personalizable, así que el presupuesto de proyecto (e incluso el propio proyecto en sí mismo) se puede optimizar hasta dar con la cifra que mejor nos encaje. La parte negativa es que este tipo de construcción suele generar imprevistos durante la obra, entre otras cosas porque los errores durante todo el proceso, como ya hemos dicho anteriormente, son más probables. Además, rara vez se mantiene lo establecido en el proyecto hasta el final de la obra, muchas veces el propio cliente quiere introducir cambios a lo largo del proceso, lo que puede provocar incrementos de presupuesto no previstos al inicio.

Vivienda prefabricada modelo APH80_A de Abatón.

Las viviendas prefabricadas son completamente opuestas en este sentido a la construcción tradicional, todo está previsto y medido de principio a final (diseño, materiales necesarios, acabados, etc.). Si no queremos ningún cambio, el modelo de vivienda prefabricada que nos guste tendrá el precio que aparece en el catálogo, aunque es muy importante informarse bien de lo que incluye y lo que no incluye ese precio. Por ejemplo, rara vez se tienen en cuenta partidas tan importantes como la cimentación (porque depende del solar entre otras cosas), los impuestos o las tasas a pagar en el ayuntamiento correspondiente. Tampoco se suelen incluir las acometidas para el suministro de agua y luz. Además, como queramos introducir cambios o mejoras importantes en el diseño de una vivienda prefabricada, es muy probable que el precio se incremente de manera considerable y acabe teniendo un precio similar (o incluso superior) al de la construcción tradicional.

Por último, la vivienda industrializada incorpora algunas de las ventajas de la vivienda prefabricada. Partiendo de un proyecto personalizado que se ha dividido en piezas o módulos, la empresa encargada de la fabricación de los mismos puede calcular de manera bastante ajustada la cantidad de materiales necesarios y el tiempo que va a necesitar para fabricarlos, con un desperdicio de tiempo y dinero bastante inferior al de la construcción tradicional. Esto debería hacer que, con el tiempo (aún hay poca demanda y capacidad productiva de este tipo de viviendas) el coste de construcción industrializada se abarate por debajo de la construcción tradicional.

Sostenibilidad y eficiencia energética

Para finalizar, analizaremos un tema en el que la construcción industrializada es un claro vencedor. La sostenibilidad y la eficiencia energética de una vivienda dependen en gran medida de que se haya realizado un proyecto a la altura de las circunstancias. Este primer requisito elimina, de entrada, a la vivienda prefabricada, que, por su propia definición, no tiene un diseño optimizado para el lugar en el que se emplazará, por lo que (aunque no sea imposible) difícilmente podrá competir en eficiencia energética con la vivienda tradicional ni con la industrializada.

Si queréis saber más sobre las viviendas de alta eficiencia energética y lo importante que es tener en cuenta desde la ubicación hasta el color de la pintura, podéis consultar los siguientes post:

Lo que sí que es verdad es que las viviendas prefabricadas pueden ser ecológicas y sostenibles desde el punto de vista de gestión de materiales ya que, al fabricarse siempre de la misma manera, la energía, lo materiales y los residuos emitidos en la fabricación se pueden reducir al máximo. Esto último está relacionado con el otro gran requisito de una vivienda sostenible y de alta eficiencia energética, el control de calidad de la ejecución de los trabajos.

La construcción tradicional, aunque dispone de un proyecto que puede especificar una eficiencia energética máxima, como ya hemos explicado antes, es la más expuesta a los errores durante la obra. Su eficiencia y sostenibilidad dependen de una buena ejecución y gestión de todo el proceso (labor del arquitecto, el aparejador, los posibles certificadores externos y, por supuesto, del constructor). Estos son los únicos garantes de que se cumpla con lo establecido en el proyecto y que, una vez finalizada la vivienda, el consumo energético sea mínimo. El reciclaje de materiales, incluso el aprovechamiento de los sobrantes para otras obras, se hace más complicado en la construcción tradicional ya que, entre otras razones, muchos de estos sobrantes sin utilizar acaban estropeados o inservibles por estar almacenados a la intemperie.

Así, como decíamos al principio, la construcción industrializada cuenta, una vez más, con todas las ventajas. Requiere de un proyecto realizado de manera específica para la ubicación prevista y las piezas del mismo se fabrican en un entorno totalmente controlado. Así se pueden calcular y administrar mejor los materiales, los residuos e incluso la energía consumida en el proceso. Al trabajar con personal especializado, la calidad de los diferentes módulos (que luego se ensamblarán en el solar para formar la vivienda) es superior a la de la construcción tradicional y el control y seguimiento de los trabajos es más sencillo en este tipo de entorno.

Conclusiones

La clave de la construcción industrializada es que, al fabricar el edificio por partes, no tiene la limitación de tamaño típica de una vivienda prefabricada, y además se acortan los tiempos de construcción, con lo que la financiación del proyecto es más barata (el cliente paga y recibe su vivienda en un plazo más corto). Además, la fabricación de cada pieza o módulo de manera independiente, permite una gran especialización de los profesionales y un control de calidad mejor y más sencillo, lo que se traduce en menos errores durante la fabricación (lo que antes era la obra) y, por lo tanto, una mayor satisfacción del usuario final. Por otro lado, este tipo de construcción, protegido de la climatología, en recintos preparados, con mayor seguridad y con todas las herramientas a mano, ayuda a hacer el sector más eficiente y atractivo para todos los profesionales (que los trabajadores estén a gusto en su entorno de trabajo es otro punto a favor de la calidad final).

Estas son las principales razones por las que las grandes promotoras y constructoras están apostando, ya a día de hoy, por la construcción industrializada ¿será la construcción industrializada el fin de los errores de obra que luego se suelen traducir en problemas para los usuarios finales de las viviendas?

En Arrevol realizamos proyectos de viviendas sostenibles y de alta eficiencia energética con la máxima calidad y optimizados para cada uno de nuestros clientes. Si estás interesado, contacta con nosotros.

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