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Madera, gres, laminado… ¿cuál es el mejor suelo para tu casa?
Madera, gres, laminado… ¿cuál es el mejor suelo para tu casa?

Las opciones que tenemos en la actualidad para colocar en el suelo de nuestra vivienda son casi ilimitadas y, aunque el diseño y aspecto son muy importantes, también debemos considerar parámetros técnicos y económicos antes de tomar una decisión.

Fecha:
19 de octubre de 2020
Escrito por:
Jorge Sanfulgencio Tomé

Ya sea en una reforma integral o en una obra nueva, cuando llega el momento de elegir materiales, el primero de todos es siempre el acabado del suelo. Este acabado tiene prioridad sobre el resto ya que no solo afecta visualmente a toda la vivienda, como haría también el acabado de las paredes o techos, sino que además tiene un componente sensorial adicional, ya que lo pisamos constantemente. La sensación que tenemos al pisar un material u otro varía drásticamente, desde la calidez del material al tacto, hasta el ruido que hace al pisarlo, cada material nos ofrece una sensación distinta.

La variedad de materiales con los que podemos revestir el suelo de nuestra vivienda es inmensa, pero en este post vamos a centrarnos en los 5 tipos más comunes:

  • Madera natural
  • Laminados y vinílicos
  • Baldosas
  • Piedra natural
  • Microcemento

Aparte de estos 5 materiales mencionados, podemos encontrar también suelos de hormigón, de goma-caucho, de corcho, textiles, suelos técnicos… pero estos acabados rara vez se utilizan en interiores de vivienda, así que los dejaremos para otro futuro post.

Para analizar los pros y los contras de estos 5 tipos de suelo y poder elegir el mejor para nuestra casa, vamos a usar 5 categorías: variedad, funcionalidad, instalación, mantenimiento y precio.

PAVIMENTOS DE MADERA NATURAL

VARIEDAD: Aunque existen cientos de maderas en el mundo, las maderas que se usan en los solados son algo más limitadas. Dentro de España, habitualmente elegiremos entre pino, haya, roble, arce, fresno, castaño, nogal, cerezo, fresno, eucalipto, elondo, jatoba y wengué. La madera que elijamos nos va a dar un tipo de vetas y un tono base. Si queremos aún más variedad, podemos utilizar tintes y barnices para alterar el color, el tono y el brillo de la madera. El espesor de estos suelos suele estar entre 1,5 y 2,5 cm. Si quieres saber más sobre tipos de madera puedes leer el siguiente post:

FUNCIONALIDAD: Cuando la gente piensa en un material agradable sobre el que pisar descalzo, siempre le viene a la mente la madera. La naturalidad, el confort y la calidez de este material hace que resulte muy agradable de pisar. Pero, aunque destaca en el apartado táctil, no lo hace tanto en el acústico. La madera, aunque esté muy tratada, siempre será un material natural y como tal sufre grandes dilataciones y contracciones, que aumentan las posibilidades de causar ruidos al pisar. Además, al tratarse de un material aislante, su uso es muy desaconsejable si tenemos suelo radiante en nuestra vivienda, ya que dificulta el paso de la temperatura, haciendo la instalación de calefacción menos eficiente. Por último, la madera es un material muy absorbente y no es recomendable usarlo en zonas húmedas, como baños y cocinas.

INSTALACIÓN: Existen principalmente dos tipos de suelos de madera, las tarimas y los parqués. La diferencia es que el parqué está formado por pequeñas tablillas haciendo juegos geométricos, mientras que los entarimados se ejecutan con tablas más grandes y, aunque también se pueden usar para hacer formas y dibujos, suelen llevar una sola dirección. Elijamos el suelo de madera que elijamos, la instalación es bastante sencilla, pudiendo optar por tres sistemas distintos. Podemos usar maderas con uniones por click y colocarlas sobre una lámina o film de 1-2 mm de espesor que sirve de barrera de vapor y de aislante acústico. O, si lo preferimos, podemos optar por las soluciones más clásicas, pegar la madera directamente con un adhesivo o pegamento, o clavarla a un sistema de rastreles.

MANTENIMIENTO: Este es probablemente el punto más negativo de la madera natural. Un pavimento de madera requiere muchos cuidados y si queremos mantenerlo en un estado óptimo tendremos que ser conscientes de que la madera y el agua no se llevan bien, por lo que evitaremos usar fregonas o trapos húmedos para limpiar y nos limitaremos al uso de aspiradoras o mopas. La parte buena es que, si nuestro suelo de madera se desgasta o se raya, podemos acuchillar, lijar y barnizar y se queda como nuevo (aunque debemos tener en cuenta que este proceso solo se puede realizar 2 o 3 veces).

PRECIO: El abanico de precios que podemos encontrar para colocar un suelo de madera natural es muy grande, ya que ciertas maderas (sobre todo si llevan muchos tratamientos para hacerlas más resistentes) pueden llegar a precios de 70 €/m2 o más sin instalación. Pero dejando a un lado las maderas más especiales, el coste del material para un solado de madera suele estar entre los 10 y los 30 €/m2. A ese precio debemos añadirle el coste de la instalación, bastante económica en el caso de instalar con clicks o con adhesivos (10-20 €/m2) y mucho más cara cuando se ejecuta con rastreles (30-40 €/m2).

PAVIMENTOS LAMINADOS O VINÍLICOS

VARIEDAD: Debido a la dificultad de cuidado, limpieza y mantenimiento de las maderas naturales, surgieron los suelos laminados, suelos que imitan el aspecto de la madera, pero con un mantenimiento mínimo. Los laminados están formados por varias capas (habitualmente derivados de la madera) de muy bajo espesor y lo que vemos una vez instalado es, en realidad, una fotografía de alta resolución. Al tratarse de una impresión, la variedad es literalmente infinita. No solo se hacen laminados y vinílicos de imitación madera, sino también de imitación de piedras, textiles o incluso metales. Es tan sencillo el proceso que ya hay empresas que te hacen estos materiales con el dibujo, diseño o fotografía que tú les pidas. El vinílico es muy parecido al laminado pero está principalmente compuesto de PVC, lo que lo hace muy resistente al agua, e incluso sumergible.

FUNCIONALIDAD: Donde falla la madera natural es donde triunfan los laminados. Si pretendes tener un acabado de madera pero: no quieres tener que preocuparte por el mantenimiento de tu suelo, quieres poner el mismo acabado en toda la casa, incluidos baños y cocinas y, además, quieres gastarte poco dinero, el suelo laminado es tu solución. Hace poco estos suelos se clasificaban de AC1 a AC6 según su resistencia, pero actualmente se usa una nueva clasificación según el uso que se le vaya a dar:

  • Uso doméstico exclusivo:
    • Clase 21 – Para uso doméstico moderado.
    • Clase 22 – Para uso doméstico general.
    • Clase 23 – Para uso doméstico intenso.
  • Uso doméstico / comercial:
    • Clase 31 – Para uso doméstico intensivo – comercial moderado.
    • Clase 32 – Para uso doméstico intensivo – comercial normal.
    • Clase 33 – Para uso doméstico intensivo – comercial intensivo.
    • Clase 34 – Para uso doméstico intensivo – industrial moderado.

En cuanto a los suelos de vinilo, las ventajas son las mismas, pero además, como hemos comentado antes, son mucho más resistentes al agua y la humedad que los laminados y, una vez colocados, tienen un riesgo mínimo de rotura, ya que son más flexibles. Pero no todo son ventajas con estos dos materiales, también tienen algún inconveniente, principalmente que al tacto es plástico (aunque los mejores modelos ya hacen verdaderas maravillas, incluso creando relieves que siguen el dibujo de las vetas) y que no son óptimos para el uso de suelos radiantes (aunque ya existen modelos específicos para este propósito).

INSTALACIÓN: Si hay un material fácil de instalar en un suelo, ese es el laminado. Las piezas de laminado suelen venir con clicks en los cantos para unir una pieza con la siguiente y, realmente, esa es toda la dificultad que tiene su instalación. Es importante que antes de colocar estos suelos nos acordemos de colocar una base o subbase debajo del laminado, que ayudará a nivelar el suelo y funcionará como aislante y barrera de vapor. Según sobre que material vayamos a colocar el laminado necesitaremos un tipo de base u otra, o incluso puede que no la necesitemos. Los vinílicos se pueden instalar de forma similar, pero no siempre tienen clicks debido a su bajo espesor (mientras que los laminados tienen entre 6 y 12 mm, los suelos de vinilo tienen entre 2,5 y 5 mm) por lo que se pueden pegar directamente con un adhesivo.

MANTENIMIENTO: Otra gran ventaja de este tipo de suelos es su casi nulo mantenimiento. Podemos limpiarlos con un paño húmedo, con una mopa de microfibras o usando algún producto específico para este tipo de suelo. El problema que tienen estos materiales es que no se pueden arreglar, con esto queremos decir que, si manchamos o rayamos algún tablón, no podemos lijarlo o acuchillarlo como con la madera, la forma de arreglarlo será sustituyendo la pieza por completo, lo cual nos obligará a levantar varias piezas e incluso el rodapié.

PRECIO: Son la opción más económica de todas. Si el presupuesto es un problema, sin duda el suelo por el que te tienes que decantar es el laminado. Al tratarse de un material extremadamente sencillo y rápido de instalar, los costes de esa instalación pueden ser tan bajos como 5 €/m2 y en los casos más complejos no superarán los 20 €/m2. Es un material tan simple de instalar, que mucha gente se anima a instalarlo por su cuenta. En cuanto al precio del material, hay tantos fabricantes que han visto una oportunidad en este material que ya podemos encontrar suelos laminados por menos de 10 €/m2, pero si buscamos un material de mayor calidad, probablemente nos vayamos al rango de 15-20 €/m2. Aunque es un material, en general, muy económico, si buscamos los mejores vinílicos o laminados podremos llegar a superar los 50 €/m2 fácilmente, siendo los vinílicos siempre más caros que los laminados.

PAVIMENTOS DE BALDOSAS DE GRES (ESMALTADO, PORCELÁNICO Y RÚSTICO)

VARIEDAD: Si decíamos que la variedad en suelos laminados era infinita, los solados de gres no se quedan atrás y cada día salen cientos de modelos nuevos en todo el mundo. El gres esmaltado y el porcelánico son baldosas obtenidas de la cocción de arcillas que luego suelen (aunque no siempre) llevar un esmaltado superior con el diseño que queramos. Podemos elegir casi cualquier diseño que se nos pase por la cabeza y las imitaciones de otros materiales cada vez son más sorprendentes, incluida la imitación de metales y maderas. Tal es la variedad, que incluso se fabrican multitud de azulejos con relieves y diseños 3D. A diferencia de estos dos materiales, el gres rústico se fabrica por extrusión y el color y acabado es uniforme en todos sus lados, por lo que está bastante más limitado. Tampoco es posible fabricar gres rústico en grandes formatos, algo que si permiten los otros dos tipos de gres.

FUNCIONALIDAD: Si lo que buscamos por encima de todo es fiabilidad, que el material no nos vaya a dar problemas pasen los años que pasen, el gres es nuestra elección. Los solados de gres son muy resistentes, se pueden usar sin problemas en zonas húmedas, funcionan perfectamente con suelos radiantes y son extremadamente duraderos. La versatilidad de este material es enorme y puede ser una solución perfecta en casi cualquier situación.

INSTALACIÓN: Los azulejos o alicatados se suelen agarrar al suelo con un adhesivo especial o con mortero. Aunque en principio suena fácil, instalar correctamente estos materiales requiere tiempo y, a ser posible, profesionalidad. La dificultad radica en el correcto posicionamiento de cada pieza, es decir, ser capaces de colocar todas las baldosas perfectamente equidistantes, respetando siempre un mismo hueco de junta. Pero, además, debemos tener cuidado de que todas las piezas queden exactamente a la misma altura. Aunque pueda sonar sencillo, es un trabajo bastante laborioso si se quiere hacer bien. Estos pavimentos suelen tener espesores de entre 10 y 20 mm, pero existen modelos de bajo espesor que pueden llegar a los 3 mm.

MANTENIMIENTO: Nulo. Sin duda, esta es la mayor ventaja de los suelos de gres, su mantenimiento es prácticamente inexistente. A la hora de limpiarlos solo debemos tener cuidado de no usar productos abrasivos. Si, llegado el caso, arañamos o dañamos alguna pieza, la sustitución es muy sencilla y es por ello que si ponemos un suelo de gres en casa, será recomendable guardar varias cajas de más del material por si las pudiéramos necesitar en el futuro. Dentro de los tipos de gres, el porcelánico es el más resistente de todos, más resistente a la abrasión, a los golpes, a la humedad y con mayor durabilidad.

PRECIO: Debido a la casi infinidad de modelos de baldosas que podemos encontrar en el mercado, poner un precio al material no es sencillo. Algunos fabricantes ya ofrecen modelos de azulejo por debajo del umbral de los 10 €/m2, por otro lado, podemos llegar a encontrarnos materiales con precios de cientos e incluso miles de euros por metro cuadrado. Con esa disparidad en los precios, nosotros solemos recomendar buscar azulejos que tengan un precio cercano a los 20-25 €/m2 para calidades medias y a unos 50-60 €/m2 en calidades altas. Por suerte, el precio de la instalación no varía tanto y normalmente lo encontraremos entre 25-30 €/m2, siempre que no sean piezas especiales o de gran formato.

PAVIMENTOS DE PIEDRA NATURAL

VARIEDAD: Aunque existen cientos, sino miles de tipos de piedra en el mundo, lo que existe es lo que hay, es decir, no van a aparecer nuevas piedras con los años. Este es un aspecto bastante limitado de la piedra y lo es mucho más si nos limitamos a usar piedra local y no a exportarla de otros países. Si quieres saber más sobre tipos de piedra y en concreto sobre mármoles, puedes leer nuestro siguiente post:

FUNCIONALIDAD: Los suelos de piedra natural funcionan de forma muy similar a los de gres, son resistentes, aguantan la humedad, funcionan maravillosamente bien con suelos radiantes y nos pueden durar toda la vida. Pero, a diferencia del gres, los acabados de piedra necesitan un mayor espacio, ya que los espesores van de los 2 a los 4 cm, solo de material. La gran baza de este material y la razón por la que a tanta gente le gusta tener suelos de piedra natural, es su espectacularidad, cada piedra es única y, por lo tanto, cada solado de piedra también lo es

INSTALACIÓN: De nuevo, la piedra se asemeja al gres, y es que para instalar un solado de piedra natural podemos optar por usar un adhesivo o agarrar con mortero. Si con el gres ya comentábamos que estas instalaciones son bastante más complejas de lo que aparentan, con la piedra natural esto se hace aún más notable. La instalación de piedras puede ser extremadamente laboriosa, desde el elevado peso de cada pieza (por ejemplo, un mármol de 2 cm de espesor ronda los 50-60 kg/m2) hasta el cuidado que hay que tener con cada pieza para que no se partan o se dañen las esquinas. El cuidado que hay que tener al instalar este material es máximo ya que no es ilimitado, las canteras tienen una cantidad de piedra y si quieres que todo el suelo de tu casa tenga exactamente la misma piedra con el mismo tono, merece la pena contar con un buen instalador.

MANTENIMIENTO: Aunque la piedra es muy resistente y aguanta muy bien el uso intensivo, así como el agua, debemos tener mucho cuidado, ya que como hemos comentado en el apartado anterior, conseguir una pieza idéntica a las de nuestro suelo para hacer una sustitución, puede resultar muy complicado. Por suerte, a diferencia de los suelos de gres, si nuestro suelo de piedra tiene una pequeña ralladura o mancha es posible que podamos solucionarlo con un pulido. Es importante destacar que la mayoría de piedras son bastante porosas y, por lo tanto, absorben líquidos, para evitar esto y hacer que aguante bien el paso de los años, se deben pulir.

PRECIO: La piedra natural tiene una instalación muy similar a las baldosas cerámicas por lo que es lógico que su precio para la colocación sea similar, situándose en los 30-35 €/m2. Por supuesto, este es el precio para instalar piedras de un tamaño manejable, sin superar dimensiones lineales de 1 metro. Una piedra de gran formato pesa cientos de kilos, así que es razonable que el coste de la instalación suba considerablemente. Sobre el precio del propio material, podemos decir que las piedras usadas más habitualmente y en formatos pequeños están en precios entorno a 30-50 €/m2, por lo que, en general, la piedra natural es más cara que su imitación de gres.

PAVIMENTOS DE MICROCEMENTO

VARIEDAD: El acabado es el que es, no hay mucho donde elegir. La única variedad que podemos aportar al microcemento es en el color, la rugosidad y el brillo, pero el tipo de acabado es siempre el mismo. Los colores, además, suelen estar bastante limitados ya que ejecutan añadiendo pigmentos al microcemento, que ya tiene su propio color. Lo bueno es que el aspecto del microcemento depende de la forma en la que se aplique y, por lo tanto, nunca dos microcementos serán idénticos.

FUNCIONALIDAD: El microcemento es muy versátil y una gran solución para el suelo de una vivienda, es probablemente el material más peculiar de los 5 que estamos viendo en este post. Su espesor es mínimo, no sobrepasando los 3 mm, y no necesita ningún otro material de agarre o soporte, por lo que lo podemos poner en cualquier sitio. Es un material impermeable, aunque si queremos llegar a meterlo en una ducha, es mejor usar mortero de cal (de aspecto muy similar). No necesita juntas, el microcemento no se va a agrietar a no ser que se agriete la superficie a la que esté agarrado. Y, sobre todo, es visualmente muy atractivo en casi cualquier espacio de la casa.

INSTALACIÓN: Es un trabajo solo para profesionales, Mientras que el resto de suelos, cualquier persona se podría llegar a animar e intentar colocarlos (aunque no es recomendable), el microcemento requiere un trabajo muy minucioso y detallado para lograr una superficie atractiva y perfectamente nivelada. Para tener un suelo de microcemento necesitamos: echar varias capas de mortero, aplicar tapaporos, lijar y aspirar la superficie, aplicar sellador y aplicar cera, todo ello en un orden y de una forma específica.

MANTENIMIENTO: No vamos a llegar a decir que el microcemento sea un material sensible, pero sí que hay que tener mucho cuidado si lo queremos mantener en buen estado. Lo primero que debemos tener en cuenta es que el primer mes y, sobre todo, los primeros días desde que se ejecuta el microcemento hay que tener extremo cuidado, evitando arrastrar nada por el suelo e incluso evitando limpiarlo. Pasado ese primer mes, el material ya está asentado y podemos tener algo menos de cuidado pero debemos seguir siendo precavidos con la limpieza, usando jabones neutros y agua, y evitando cepillos con cerdas duras. Para mantener el microcemento durante años como el primer día, se recomienda aplicar cera cada cierto tiempo, reforzando el sellado del suelo y recuperando el brillo y color inicial. Si el microcemento se acaba dañando y necesitamos repararlo se puede echar una nueva capa sobre el suelo dañado para tener un suelo perfecto como el del primer día.

PRECIO: Aunque en el resto de materiales hemos hecho distinción entre el coste de la instalación y el coste del material, en este caso no tiene sentido hacer esa distinción, ya que no hay tanta variedad en el material y en el 99% de los casos, los materiales los va a aportar el instalador. Debido a que se trata de una instalación complicada y que es no es sencillo dejar este tipo de suelo perfecto, los precios suelen ser elevados, bajando rara vez de los 60 €/m2 y llegando fácilmente a los 80 €/m2.

CONCLUSIONES

Elegir el material para el suelo de nuestra vivienda no es nada sencillo y cada persona debe valorar que factores son los que decide priorizar. Si el precio es lo más importante es probable que pongamos un laminado, pero si tenemos suelo radiante deberíamos usar una piedra, un gres o un microcemento. Si queremos un suelo que nos ofrezca calidez al andar descalzos pondremos una madera, pero si queremos que haya continuidad en toda la vivienda, incluidos baños y cocina entonces será mejor ir a un microcemento o un suelo vinílico.

Cada material ofrece una serie de ventajas y desventajas y, por esta razón, la mejor forma de elegir el suelo de nuestra casa es conocer todos estos factores.

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2 comentarios

    1. Buenos días Ana. Nos alegra que te guste el artículo.

      Respondiendo a tu pregunta, sí, el microcemento es un buen material para colocar cuando hay suelo radiante. Las fotografías que aparecen en este artículo en el apartado del microcemento, corresponden a una vivienda con suelo radiante/refrescante y funciona maravillosamente.

      Un saludo,

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