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¿Quiénes son los responsables de los accidentes y de la seguridad en las obras?
¿Quiénes son los responsables de los accidentes y de la seguridad en las obras?
A veces en las obras ocurren accidentes. De cara a poder evitarlos, en este post resumimos las obligaciones más relevantes de los agentes involucrados en una obra, entre ellas las del promotor.
Fecha:
30 de diciembre de 2019
Escrito por:
Julio A. Romero Alonso

En este post vamos a tratar el tema de los accidentes que pueden ocurrir en cualquier obra y que pueden afectar a materiales, productos, a elementos de terceras personas ajenas a la obra o a las personas y trabajadores involucrados en la obra. Por desgracia, a día de hoy, sigue habiendo trabajadores de la construcción que no se toman en serio la seguridad en la obra y muchos propietarios y autopromotores que desconocen que ellos también tienen responsabilidad en este asunto. Hablamos sobre todo de las obras de reforma, aquellas en las que muchas veces se recurre a empresas poco profesionales y con un desconocimiento total en temas de seguridad.

En cualquier obra, incluso en las más pequeñas, suele haber un mínimo de 3 agentes:

  1. El propietario o promotor: el que paga y promueve que se realicen las obras.
  2. El contratista o empresa constructora: el que se encarga de ejecutar los trabajos de obra, según toda la documentación elaborada por el arquitecto u otro técnico; y de acuerdo a un precio acordado con el propietario y/o promotor.
  3. Los técnicos (generalmente suele ser un arquitecto y/o arquitecto técnico): el que realiza un diseño, redacta el proyecto, establece las calidades del proyecto de acuerdo a las normativas y otros muchos factores. También realizan la dirección de obra y pueden ejercer como coordinadores de seguridad y salud.

A veces, la obra es tan pequeña (reformar un baño o una cocina) que el propio constructor asume algunas de las labores del técnico y entonces tenemos sólo a dos agentes, el propietario y el constructor. En esta situación, el propietario o promotor debe conocer mejor aún las responsabilidades que le corresponden por ley. Algo que normalmente no ocurre. Sin embargo, las obras, incluso las más pequeñas, son escenarios en los que rara vez no hay ningún incidente. Nosotros, por pequeña que sea la obra, siempre recomendamos al menos consultar con un técnico (arquitecto o arquitecto técnico), por supuesto independiente de cualquier constructora, que nos oriente.

Recientemente, en un paso previo a uno de nuestros proyectos de reforma integral de una vivienda, un operario se hizo un corte profundo en la mano con un azulejo al realizar un único agujero (de un tamaño no superior a 5 cm) en un baño. Esto ni siquiera se puede considerar obra, se trataba de una de las muchas comprobaciones que realizamos antes de comenzar cualquier proyecto, y ya ocurrió un incidente que por suerte se solucionó en la farmacia más cercana (fueron necesarios puntos de aproximación). Pero cuando no se trata de un trabajo puntual, como el descrito anteriormente, sino de una obra continua en nuestra vivienda y con una duración considerable ¿quién es el responsable de este tipo de accidentes? Ya de entrada avisamos que el promotor/propietario es uno de los responsables en este asunto.

eal Decreto 1627/1997-Disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción. Anexo I

Vamos a definir las obligaciones más relevantes de cada uno de los agentes que intervienen frecuentemente en una obra.

Las obligaciones del promotor

Lo primero de todo, se considera promotor a cualquier persona física o jurídica por cuenta de la cual se realice la obra. En muchos de los proyectos que nosotros realizamos el promotor es el propietario (también llamado autopromotor) y será también el usuario final de la vivienda. Estas son las obligaciones del promotor:

  1. El promotor debe designar a un coordinador en materia de seguridad y de salud durante la elaboración del proyecto de obra. Si no hay proyecto (es decir, cuando no hay proyecto de obra mayor, como ocurre en una reforma) no sería necesario este coordinador.
  2. Cuando en la ejecución de la obra intervenga más de una empresa (o más de un autónomo), el promotor, antes del inicio de los trabajos o tan pronto como se constate dicha circunstancia, designará un coordinador en materia de seguridad y salud durante la ejecución de la obra. Este coordinador va a ser necesario prácticamente en cualquier tipo de obra que hagamos, por pequeña que sea, porque rara vez no interviene más de una empresa o trabajador autónomo.
  3. El promotor también debe velar por que el contratista que vaya a realizar las obras, presente la comunicación de apertura de centro de trabajo correspondiente.

Básicamente estas son las tres principales obligaciones que tiene el promotor en materia de seguridad. Aunque parezcan poca cosa, son importantes, porque si no se cumplen, la responsabilidad de cualquier accidente laboral que ocurra en la obra recaerá sobre el promotor. Así, en el caso de una reforma, aunque mucha gente lo desconoce, el promotor está obligado a velar porque se realice la apertura de centro de trabajo y debe designar a un coordinador de seguridad y salud.

Pero ¿qué es la apertura de centro de trabajo? Básicamente se trata del documento que acredita que nuestra vivienda, en la que estamos realizando la reforma, es un centro de trabajo, donde se van a realizar determinadas actividades que entrañan determinados riesgos, indicando la empresa o empresas que se encargarán de trabajar en este lugar durante el periodo de tiempo que sea necesario. Así, si ocurre un accidente, el contratista que ha solicitado la apertura de un centro de trabajo (su “oficina” durante un tiempo) es el responsable.

En cuanto al coordinador de seguridad y salud, es un técnico que se encargará de que se cumplan las medidas de seguridad y salud mínimas según lo establecido en el Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre.

Las obligaciones del contratista

Por contratista se entiende la persona física o jurídica que asume contractualmente ante el promotor, con medios humanos y materiales, propios o ajenos, el compromiso de ejecutar la totalidad o parte de las obras con sujeción al proyecto y al contrato. Como hemos dicho antes, será la empresa encargada de realizar las obras. En el caso de que las obras las realicen diferentes autónomos, tendrán prácticamente las mismas obligaciones:

  1. De partida, el contratista debe aplicar los principios de la acción preventiva recogidos en el Artículo 15 de la Ley de Prevención de riesgos laborales.
  2. Debe elaborar un plan de seguridad y salud, que deberá ser aprobado por el coordinador de seguridad y salud. En las obras que no tienen proyecto (como una reforma) no es necesario elaborar un plan de seguridad y salud como tal, en estos casos, el contratista elabora un documento más sencillo, llamado habitualmente “Documento de gestión preventiva” o “Evaluación específica de los riesgos de la obra”.
  3. Debe presentar la comunicación de apertura de centro de trabajo, antes del comienzo de las obras y adjuntando a la misma el plan de seguridad y salud (o el documento de gestión preventiva en su caso) aprobado por el coordinador.
  4. Deben cumplir y hacer cumplir, además de informar a todos los trabajadores autónomos, el plan de seguridad y salud o el documento de evaluación de riesgos laborales aprobado por el coordinador de seguridad y salud.
  5. Atender a las indicaciones del coordinador de seguridad y salud durante la ejecución de la obra.
Artículos 1589 y 1590 del Código Civil

Al comienzo de este post, hablábamos también de que los accidentes pueden afectar, no solo a las personas (caso más grave), también a las cosas. Según los artículos 1589 y 1590 del Código Civil, durante la obra, el contratista debe soportar los riesgos sufridos por pérdida o deterioro de materiales y maquinaria, o por daños propios o a terceros (colindantes, vía pública, etc.). Es decir, que la obra se realiza a “riesgo y ventura” del contratista. Algunas excepciones a esta regla se dan cuando los daños sean causa del cumplimiento de las órdenes de la dirección facultativa o la propiedad, o cuando se deban a hechos de fuerza mayor (como catástrofes naturales).

Artículo 197 del Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público (referencia para los contratos privados)
Artículo 239 del Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público (fuerza mayor)

Obligaciones de la dirección facultativa y coordinares de seguridad y salud

Por último, tenemos a los técnicos, generalmente arquitectos o arquitectos técnicos, a los que se les encarga el proyecto, si fuera necesario, y la dirección de las obras. Como hemos dicho al inicio, estos mismos técnicos pueden ejercer, adicionalmente, como coordinadores de seguridad y salud tanto en la fase de proyecto como en la fase de obra. Para ejercer como tal, deben ser designados por el promotor.

De esta manera, si el promotor quiere evitar toda responsabilidad en materia de seguridad y salud, debe designar a un coordinador de seguridad y salud. Si no lo hace, pero al menos ha contratado a un arquitecto o arquitecto técnico, compartirá la responsabilidad con estos últimos (y con el contratista).

Finalmente, si se tratase de una obra en la que no es necesario coordinador de seguridad y salud, la dirección facultativa asume las funciones del mismo. Esto es una ventaja más de contar con un arquitecto a la hora de reformar tu vivienda.

Otras de las obligaciones de los coordinadores de seguridad y salud, así como de la dirección facultativa, durante la obra son:

  1. Facilitar en obra el libro de incidencias, donde se anotarán (por parte tanto del coordinador como de la dirección facultativa) advertencias u observaciones relacionadas con la seguridad y salud de los trabajadores en la obra. Toda anotación realizada se informará al contratista y al representante de los trabajadores.
  2. Como ya hemos comentado, cuando no sea necesario coordinador de seguridad y salud, el arquitecto y el arquitecto técnico asumirán las responsabilidades citadas en los puntos anteriores. En todo caso, incluso cuando se ha designado a un coordinador, el arquitecto director de obra debe cumplir con estas responsabilidades si el coordinador de seguridad y salud designado no lo hace.
  3. La adopción de las medidas necesarias para que solo las personas autorizadas puedan acceder a la obra.
  4. Remitir en 24 horas a la Inspección de Trabajo, las anotaciones efectuadas en el libro de incidencias referidas a advertencias u observaciones ya anotadas anteriormente en dicho libro.
  5. Paralizar las obras parcial o totalmente en caso de riesgo inminente o grave para la seguridad (ya sea el coordinador de seguridad y salud o la dirección facultativa), notificando a Inspección de Trabajo, Seguridad Social, Contratista y al representante de los trabajadores.

En conclusión, podemos decir que nunca hay que despreciar la importancia de la seguridad en una obra, sea lo pequeña que sea, ya que los accidentes ocurren y se pueden producir graves daños a las personas y también a los materiales. Las consecuencias para los responsables pueden llegar a suponer penas de cárcel. En cuanto a los promotores, propietarios o autopromotores, aunque se trate de obras pequeñas y no cuenten con formación para este tipo de situaciones (algo totalmente normal), tienen una responsabilidad y una serie de obligaciones que no son difíciles de cumplir y les pueden ahorrar muchos disgustos.

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