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Reforma integral de un ático con una cubierta de casi 100 años
Reforma integral de un ático con una cubierta de casi 100 años

Casi todas las viviendas antiguas de Madrid tienen problemas para calentarse en invierno o enfriarse en verano, pero los áticos son un caso aparte. No solo tienen que lidiar con fachadas sin aislamiento sino también con cubiertas, en algunos casos, centenarias.

Fecha:
5 de septiembre de 2022
Escrito por:
Jorge Sanfulgencio Tomé

La mayor parte de reformas integrales que llevamos a cabo son en viviendas de reciente adquisición. Suele empezar con una pareja o una familia que necesita más espacio y decide comprar una vivienda en una zona que les encaja, con un tamaño suficiente, pero que no acaba de ser de su gusto y, además, no es eficiente, por lo tanto, los gastos de suministro son muy elevados. Ahí es donde entramos y ejecutamos obras como las que ya hemos hablado en este blog:

Reforma en Recoletos

Reforma en AZCA

Reforma en Estrella

Reforma en Chamberí

En este caso, no se trataba de una vivienda recién comprada sino todo lo opuesto. Mariana y Álvaro llevaban ya varios años viviendo en la casa y, antes de que ellos entraran, la casa había sido el hogar de la familia de Álvaro. Gracias a esto, conocían bien los problemas y defectos de la casa y, ahora que ellos iban a comenzar una nueva familia, estaban decididos a arreglar los problemas de la casa y aprovechar para actualizarla a su gusto. Pero, por encima de todo, querían aislar toda la casa, ya que no había forma de conseguir una buena temperatura dentro de ella sin poner los radiadores o el aire acondicionado al máximo.

FOTOGRAFÍAS DEL ESTADO ORIGINAL DE LA CASA

Normalmente, debido a que las reformas que ejecutamos suelen implicar tirar toda la tabiquería abajo para poder aislar correctamente y renovar todas las instalaciones, se aprovecha para hacer una nueva distribución que encaje mejor con los requisitos actuales de la casa. Pero, en ciertas viviendas, como es este caso, la distribución no puede variarse tanto como nos podría gustar. Debido a la posición de la entrada, la terraza y las ventanas, no había posibilidad de eliminar el pasillo, algo que intentamos en todas las reformas.

Aunque las limitaciones en las propuestas de distribución eran obvias, eso no nos impidió lograr los 2 objetivos principales: un salón amplio con cocina integrada y fácil acceso a la terraza, y un dormitorio principal con baño en suite y vestidor. Para lograr encajar el vestidor necesitábamos sacar unos metros cuadrados extras de algún sitio, y el único punto de la casa al que le sobraba espacio era a la entrada y el pasillo. Como ya hemos comentado, el pasillo no se podía eliminar, pero sí se podía optimizar y, para ello, decidimos hacer la entrada en ángulo, lo que nos permitió ganar el suficiente espacio para meter ese pequeño vestidor.

Como en cualquier otra obra, para poder hacer las nuevas propuestas de distribución antes necesitábamos realizar unas calas para encontrar los pilares, bajantes y patinillos de instalaciones que nos pudieran estorbar. Pero a diferencia de otras casas, aquí nos enfrentábamos a un ático en un edificio con cubierta inclinada construido en el año 1933, hace ya casi 90 años. Sabíamos la importancia que iba a tener en esta reforma el conocer a fondo como estaba construida esa cubierta, así como las fachadas, por lo que, además de las habituales calas, decidimos entrar al interior de la cubierta y encargar también un informe termográfico.

A pesar de tener calefacción central y estar la superficie de los radiadores a más de 32º C, la casa apenas cogía 20º C.

Con las termografías en la mano y habiendo visto de cerca el estado de la cubierta, entendíamos perfectamente por qué no había forma de climatizar la casa a pesar de tener los radiadores ardiendo. La cubierta era un verdadero frigorífico en invierno y la fachada perdía temperatura por todos lados.

FOTOGRAFÍAS Y TERMOGRAFÍA DEL INTERIOR DE LA CUBIERTA

Con la calefacción encendida dentro de la cubierta la temperatura oscilaba entre los 6,4º C y los 14,8º C. Aunque la cubierta estaba parcialmente rehabilitada, nunca se aisló debidamente y se podían llegar a ver rendijas y huecos por los que se colaba el sol. No solo era eso, sino que desde el interior de la casa se podía llegar a ver e incluso tocar el canalón exterior de la cubierta, un verdadero desastre.

Ciertas zonas de la fachada tenían hasta 9º C de diferencia de temperatura. Unas pérdidas enormes de energía.

Antes de comenzar la reforma, visto el estado de la cubierta, recomendamos a Mariana y Álvaro que hablaran con la comunidad de vecinos y con su seguro. La cubierta es un elemento comunitario y las reparaciones deben correr a cargo de la comunidad. Aislar no es obligatorio y, por lo tanto, esa parte correría de su propio bolsillo y se haría desde el interior de la casa, pero las humedades y goteras, así como, los problemas de los canalones y del sellado, son una deficiencia que debe solucionar la comunidad o los correspondientes seguros. Por suerte para todos, comunidad y seguro arreglaron (en su mayoría) las partes que les correspondían antes de comenzar la reforma.

Tras realizar la demolición interior completa pudimos observar a la perfección la estructura de la vivienda, realizado con pilares metálicos, y la de la cubierta, ejecutada con vigas de madera. La casa resultaba tan espectacular vista de esta forma y con sus hasta 4,5 metros de altura libre, que se decidió dejar vista la estructura en ciertos puntos de la casa, siempre con las correspondientes protecciones que había que dar tanto al acero y como a la madera.

Vista completa de la vivienda sin tabiques, trasdosados y falsos techos.

Sin los problemas de la cubierta y de la fachada esta habría otra reforma más, elaboraríamos planos de distribución, techos, acabados, así como todos los de instalaciones; electricidad, iluminación, fontanería, saneamiento y climatización, y la obra no tendría por qué tener mayor dificultad. Pero sabíamos la complejidad añadida que suponía aislar correctamente la casa, así que hubo una dedicación mayor al estudio de la cubierta, con la elaboración de detalles constructivos y un 3D, lo que nos permitió estar más preparados una vez iniciadas las obras.

IMÁGENES 3D DEL SALÓN

Hemos hablado de las dificultades de la reforma dentro de la vivienda, pero la casa cuenta también con una terraza con muy buen aprovechamiento gracias a su tamaño y forma. Por desgracia, la terraza da al sur, lo que supone que en verano tenga muchas horas de sol, sin apenas nada de sombra y temperaturas cercanas a los 40º C. Pero, el objetivo era poder utilizar la terraza todo el año. La solución para ello fue instalar una pérgola bioclimática con lamas orientables, la cual da sombra y ventilación en verano, mientras que en los días de lluvia genera un techo completamente estanco.

Cuando la reforma estuvo lo suficientemente avanzada, con los trasdosados y las ventanas ya instaladas, volvimos a realizar un informe termográfico para poder corroborar con certeza que la casa estaba mucho mejor aislada. Y, como esperábamos, los resultados fueron positivos, las fachadas y cubiertas ya no perdían temperatura y los saltos más grandes eran de apenas 4 grados y muy puntuales, nada que ver con lo que nos habíamos encontrado en un origen.

Termografía de ventana y fachada previa a la reforma. Se puede observar como toda la fachada está fría.
Termografía de la misma fachada después de aislar.

Los puentes térmicos en esquinas cuando se aísla por el interior son inevitables y los vidrios de las ventanas es normal que estén más fríos que el resto de la fachada, dos hechos que comprobamos con las termografías, pero que eran de esperar. En estas dos termografías de encima podemos observar como la que era la temperatura más alta en la casa antes de la reforma, 20,4º C, paso a ser la más baja. Por fin podían calentar la casa debidamente.

Estamos acostumbrados a trabajar en viviendas de mucho mayor tamaño y que siempre presentan alguna dificultad extra, ya sea en la distribución, la estructura o las instalaciones, pero esta reforma que se presentaba sencilla en un origen tuvo dos sorpresas que hicieron nuestro trabajo mucho más largo y complejo. Primero, lo ya comentado, una cubierta de casi 100 años muy mal mantenida y, lo segundo, que cuando comenzamos a estudiar la casa era enero de 2020 y todos sabemos lo que pasó en marzo de ese año. Pero a pesar de tener que lidiar con los plazos del seguro, las dificultades que pone la comunidad de vecinos y el dichoso covid (que supuso más de un parón), la obra comenzó en agosto y consiguió completarse antes de las navidades, que era el objetivo inicial.

RESUMEN DE DATOS DEL PROYECTO:

Ubicación: Madrid, distrito Salamanca, metro Manuel Becerra

Superficie útil: 92 m2 + 24 m2 de terraza

Nº Plantas: 1

Presupuesto global del proyecto y las obras: 110.000 €

Plazo de obra: 5 meses

Año: 2020

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