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Reforma integral en Recoletos – De oficina cazatalentos a vivienda de lujo
Reforma integral en Recoletos – De oficina cazatalentos a vivienda de lujo

Este es uno de los encargos de reforma integral más complicados que hemos llegado a tener. No solo había que transformar una oficina en vivienda de altas calidades, sino que también debía ser de muy alta eficiencia energética.

Fecha:
7 de septiembre de 2020
Escrito por:
Jorge Sanfulgencio Tomé

En 2017, un día como otro cualquiera, recibimos una llamada de Juan para realizar una reforma integral en el barrio de Recoletos, en el distrito madrileño de Salamanca. Hasta ahí todo normal. Fue cuando quedamos con él en la “vivienda” que empezamos a darnos cuenta de la importancia y el interés que suscitaba este proyecto. Además de situarse en un lugar emblemático, la casa no era una casa, sino una antigua oficina de cazatalentos, vacía desde hace unos años, cuya distribución era un caos de salas de trabajo y aseos, muy lejos de una distribución idónea para una vivienda.

En esa primera visita, nos dejaron muy claros los objetivos, no solo había que transformar una antigua oficina en una vivienda de lujo con altas calidades, antes de eso, había un objetivo aún más prioritario, había que lograr que la casa tuviera un confort muy alto con un consumo muy bajo. Teniendo en cuenta que el edificio contaba con una calefacción central antigua, aires acondicionados típicos de oficina y absolutamente nada de aislamiento, sabíamos que esta no sería una tarea sencilla.

Lo primero era lo primero, antes de hacer ningún plano o empezar a generar ideas, necesitábamos saber qué uso tenía la vivienda de cara al Ayuntamiento, es decir, ¿habían comprado una vivienda o habían comprado una oficina? Por suerte para todos, la vivienda estaba registrada como tal, lo que nos ahorraba meses de trámites para hacer un cambio de uso de oficina a vivienda. Solucionado el dilema administrativo, era hora de ponerse manos a la obra con las propuestas de distribución.

FOTOGRAFÍAS DEL ESTADO ORIGINAL DE LA CASA

Como en cualquier otro trabajo de reforma integral, antes de realizar ningún plano de propuesta, nos acercamos a la vivienda con un operario para realizar calas y así detectar elementos estructurales e instalaciones. Así hicimos aquí también, y entre las calas y la ayuda del portero de la finca, que conocía estos temas de anteriores obras, pudimos detectar la posición de todos los pilares, bajantes y shunts de ventilación. Esta detección temprana nos permitió empezar a trabajar en las propuestas de forma instantánea y sin miedo a error, pero resultó no ser suficiente. Los propietarios querían aprovechar hasta el último milímetro de casa, no solo ajustando el diseño a los pilares, sino también a las vigas del techo o incluso a pequeños huecos aprovechables en las fachadas.

Ya nos había quedado claro el altísimo nivel de exigencia que iba a tener esta reforma, pero ahora teníamos claro también que no podíamos fiarnos simplemente de unas calas para hacer unos planos tan minuciosos. Por esta razón, sugerimos a Juan que, antes de nada, se ejecutase la demolición interior de la vivienda, que dejásemos la casa completamente vacía para poder hacer unos planos perfectos y a prueba de error. Esto es algo muy recomendable en todas las reformas, pero supone un incremento en los plazos de ejecución por lo que la mayoría de la gente no se puede permitir adelantar la demolición.

Con la demolición interior hecha, nuestro trabajo resultaba mucho más sencillo, ahora ya podíamos trabajar en un diseño que sacase el mayor partido posible a la vivienda. Escondíamos pilares en armarios, bajantes en pequeños salientes para crear estanterías y estudiamos la posición y altura de cada viga para poder crear techos lo más altos posibles, pero capaces de esconder vigas e instalaciones de forma muy disimulada.

Para diseñar la distribución óptima de la vivienda había que entender perfectamente las necesidades de Juan y su familia. Por un lado, necesitábamos tener un gran dormitorio principal con vestidor y baño con sauna, más otros 3 dormitorios para los hijos, con espacio suficiente para grandes camas de matrimonio, armarios espaciosos y una zona de escritorio para poder estudiar o trabajar, además de 2 baños y un aseo. Y, por otro lado, la familia nos requería un enorme espacio común de salón-cocina-comedor, pero con la condición de que la cocina se pudiera cerrar y que el salón tuviera varias zonas diferenciadas sin estar físicamente divididas. La forma en “L” de la vivienda nos obligaba a crear un pasillo con dormitorios en la parte más estrecha de la casa, pero nos dejaba libre el resto de la vivienda, que tenía mucha más amplitud y además contaba con amplias vistas a la calle. El resultado final fue una cocina de 20 metros cuadrados “cerrada” por dos gigantescas puertas de vidrio de suelo a techo y un salón-comedor de más de 70 metros con 3 ambientes diferenciados, pero no divididos, creando un impresionante espacio de casi 100 metros cuadrados abiertos, pero con claras distinciones entre sus distintas zonas.

Una de las formas en las que logramos crear una separación de ambientes sin dividir físicamente el espacio, fue a través de juegos en las alturas de los techos. Es por ello que los falsos techos de esta vivienda se tuvieron que estudiar con especial cuidado, ya que, aparte de utilizarlos para señalar espacios, debían ayudarnos a esconder multitud de vigas sin que se hiciera aparente en el diseño y, además, debían albergar numerosas instalaciones, varias de ellas con registros. El mejor ejemplo para ver con claridad como solucionamos todo esto en un simple diseño, es el salón y sus 4 candilejas. Estas candilejas que a simple vista parecen decorativas, están hechas evitando un total de 10 vigas y, al mismo tiempo, albergan en sus tabicas (parte vertical de la candileja) rejillas que sirven para el sistema de ventilación de la vivienda, pero también funcionan como registro de instalaciones si se quitan.

Otro punto complicado del diseño de la vivienda fue el pasillo. Con un total de 18 metros de largo y sin posibilidad de introducir luz natural, el pasillo era un espacio importante de la casa, pero carente de interés o atractivo. Sabíamos que había que conseguir que este espacio fuera tan interesante como cualquier otro punto de la casa y por ello elaboramos multitud de imágenes 3D probando distintas luces, materiales, juegos de colores, espejos… hasta dar con el diseño que más les acabo gustando.

Aparte de trabajar en el diseño de la casa y optimizar al máximo la distribución, en esta reforma teníamos que prestar especial atención a las instalaciones. Juan venía de anteriores malas experiencias con distintos sistemas de climatización y desconfiaba mucho de casi cualquier solución que proponíamos. Finalmente, tras estudiarlo bien, decidimos dotar a la vivienda de un suelo radiante-refrescante por aerotermia, un sistema de ventilación forzada con recuperación de calor de doble flujo, con un cajón de filtros adicionales para optimizar la calidad del aire interior, y aislamiento en fachadas y en falso techo. El resultado es una casa con certificación energética A y un consumo mínimo, pero lo más importante de todo es que, como Juan y su familia nos han llegado a comentar después de vivir un par de años en la casa, el confort es máximo, la casa siempre está a la temperatura perfecta en todas sus estancias.

Por insistencia de los propietarios, debido al miedo que tenían de que un sistema nuevo o “moderno” no funcionase bien, y a pesar de nuestra insistente oposición, la casa cuenta también con un sistema de aire acondicionado, pero como ya les avisamos antes de colocarlo, nunca lo han necesitado y nunca se ha encendido.

Con todos los planos preparados, las instalaciones calculadas y con el presupuesto de la empresa constructora sobre la mesa, dio por fin comienzo la obra de reforma. Claramente, esta no era una reforma cualquiera y la exigencia en las calidades y acabados eran mayor que nunca, por esta razón fueron 19 las empresas que llegaron a participar en la obra. Buscamos empresas especializadas para, entre otras cosas, los toldos, la colocación de piedra, la pintura, el jardín vertical de la terraza, la chimenea de leña, las ventanas, la ventilación, la sauna, la cocina…

Debido a la multitud de trabajos especializados y montones de empresas que participaron en la reforma, la dirección de obra que realizamos fue especialmente intensa. Mientras que en una reforma típica solemos realizar entre 30 y 50 visitas dependiendo del plazo, en esta obra tuvimos que realizar un total de 114 visitas de obra para poder controlar bien todos los trabajos. Por suerte, gracias a todo el trabajo previo realizado y a estar muy encima de los trabajadores de la obra en todo momento, la reforma se llevó a cabo sin imprevistos ni sorpresas.

El impresionante resultado logrado con todos esos meses de trabajo y esfuerzo salta a la vista. La casa es simplemente espectacular, un perfecto ejemplo del estilo clásico renovado. Pero no solo transformamos una vieja oficina en un piso bonito y lujoso a la vista, sino que además lo hicimos cómodo, confortable y muy eficiente. Después de 3 años, seguimos manteniendo el contacto con Juan y su familia, e incluso con el portero de la finca (el cuál nos ayudó notablemente durante la obra en una comunidad de vecinos compleja) y, sabemos de primera mano, que están encantados con la casa, su diseño, su distribución y su confort.

RESUMEN DE DATOS DEL PROYECTO:

Ubicación: Barrio de Recoletos, distrito Salamanca, Madrid

Superficie útil: 240 m2

Nº Plantas: 1

Presupuesto global del proyecto y las obras: 450.000 €

Plazo desde el encargo del proyecto: 12 meses

Año: 2017-2018

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