¿Qué riesgos conlleva comprar una casa antigua?
¿Qué riesgos conlleva comprar una casa antigua?
En España no se construyen suficientes casas para cubrir la actual demanda, así que cada vez más personas deciden comprar una casa antigua. Pero las viviendas viejas, con más de 40 años, pueden acarrear grandes riesgos.
Fecha:
16 de septiembre de 2024
Escrito por:
Jorge Sanfulgencio Tomé

La antigüedad media de las viviendas en España se sitúa en torno a 45 años.  Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, más del 50% de las viviendas en España tienen más de 40 años, lo que resalta la antigüedad del parque de viviendas. Este dato es aún más alarmante en grandes ciudades como Madrid y Barcelona. Debido a que no hay suficiente vivienda nueva disponible, muchas personas acaban comprando casas o pisos de gran antigüedad.

¿Qué supone comprar una casa antigua?

Comprar una casa antigua, de más de 40 años, puede ser una buena inversión por:

  • Su precio. Casi siempre será inferior al de las viviendas de nueva construcción.
  • Su ubicación. Suelen ser más céntricas.
  • Su diseño arquitectónico. Mucha gente sigue prefiriendo las casas de estilo más clásico a las más modernas.

Pero comprar una casa antigua conlleva una serie de riesgos que deben evaluarse con detenimiento. 

1. Problemas estructurales

Las casas antiguas pueden tener problemas serios en su estructura, esto puede deberse al simple deterioro de los materiales con el paso del tiempo o a defectos en la construcción desde su origen, ya que antiguamente no existían las mismas exigencias que ahora. Este es el mayor riesgo al que nos exponemos si compramos una casa antigua, si estos problemas no se detectan a tiempo, pueden requerir reparaciones muy costosas o, incluso, comprometer la seguridad del edificio.

Es recomendable solicitar la última ITE del edificio antes de realizar la compra para saber si existen daños estructurales desde la última inspección. Si aún con una ITE favorable sospechamos que puede haber problemas, podemos contratar a un perito para que revise la casa.

2. Instalaciones obsoletas

Las instalaciones eléctricas, de fontanería y de climatización reciben nuevas normativas cada muy pocos años y, por lo tanto, incluso en casas con 10 a 20 años de antigüedad, puede ser necesario renovarlas. En casas más antiguas, con 40 años o más, las instalaciones estarán obsoletas y, en muchos casos, pueden ser hasta peligrosas. Por ejemplo, las instalaciones eléctricas antiguas no tenían IGA (interruptor general automático) ni toma de tierra, lo que aumenta el riesgo de cortocircuitos e incendios. De manera similar, en casas antiguas podemos encontrar tuberías de plomo o bajantes de fibrocemento, que suponen un riesgo para la salud.

Renovar por completo las instalaciones de una casa supone una obra de cierta entidad, ya que, tuberías y cables deben ir ocultos por techos, suelos y paredes. Es muy complicado hacer estos cambios en una casa sin romper paredes y techos.

3. Ausencia total de aislamiento

Las viviendas antiguas generalmente no cuentan con aislamiento térmico. Esto puede provocar una pérdida significativa de energía y un mayor esfuerzo del sistema de climatización para alcanzar una temperatura confortable. Esto se traduce en que las viviendas son más costosas de mantener y menos sostenibles desde el punto de vista ambiental.

Por otro lado, si es raro encontrar una casa antigua con aislamiento térmico, el acústico brilla aún más por su ausencia, lo que significa que el ruido exterior, de los vecinos o el proveniente de otras partes de la vivienda puede ser muy molesto.

Para aislar perfectamente una casa es recomendable hacer una reforma integral, pero existen sistemas para aislar sin obra.

4. Presencia de humedades

Las humedades y filtraciones son problemas comunes en casas antiguas, ya que no era habitual que contaran con la impermeabilización adecuada. Las filtraciones en techos, sótanos o fachadas pueden derivar en moho, hongos y daños estructurales si no se solucionan a tiempo. La presencia de moho, además, puede causar problemas de salud. Las humedades por capilaridad, que aparecen cuando el agua del suelo asciende por los muros, son muy habituales en construcciones antiguas y, por desgracia, son complicadas de solucionar correctamente.

Este tipo de situaciones pueden requerir obras costosas, como la impermeabilización de la fachada o las inyecciones de resinas especiales en sótanos, además del tratamiento de los posibles daños derivados, como el deterioro de revestimientos o la aparición de moho.

5. Materiales tóxicos o peligrosos

Este es uno de los problemas con el que más familiarizado esta todo el mundo. Algunas casas antiguas pueden haber sido construidas con materiales peligrosos para la salud, como el amianto o el plomo. El amianto, utilizado en tuberías o revestimientos, es especialmente preocupante, ya que, al deteriorarse, sus fibras pueden liberar partículas cancerígenas. Retirar el amianto debe hacerse por profesionales especializados, lo que supone un coste adicional.

Imagen de desamiento.org

El plomo en las tuberías o, incluso, en la pintura es otro riesgo, ya que su exposición puede afectar a la salud, especialmente en niños y mujeres embarazadas. También debemos tener cuidado con la presencia del radón (solo presente en ciertas partes de España), un elemento muy peligroso que respiramos sin darnos cuenta y que, hasta hace apenas unos pocos años, no era obligatorio proteger las casas contra él.

6. Protecciones por normas urbanísticas

Algunas viviendas antiguas pueden estar catalogadas como bien de interés cultural o estar situadas en zonas protegidas, lo que implica restricciones significativas para realizar reformas o modificaciones. Cualquier obra puede requerir permisos especiales y estar sujeta a regulaciones estrictas que protejan el patrimonio histórico, lo que puede limitar la capacidad del propietario para modernizar la casa. Es muy importante informarse sobre este tipo de protecciones antes de realizar la compra de la vivienda.

7. Costes de mantenimiento elevados

Todos los riesgos y problemas que hemos comentado tienen solución y si hacemos la inversión necesaria podemos dejar una casa vieja en las mismas condiciones que una de nueva construcción. Si, en cambio, decidimos no hacer la reforma necesaria para arreglar estos posibles problemas, además de los riesgos que pueden suponer para la salud que ya hemos mencionado, lo que tendremos serán unos costes de mantenimiento mucho mayores en comparación con las viviendas modernas.

Conclusión

Comprar una casa antigua puede ser un proyecto emocionante y gratificante, especialmente si valoras el estilo arquitectónico y el carácter histórico de la vivienda. Sin embargo, es crucial ser consciente de los riesgos que conlleva, que van desde problemas estructurales y obsolescencia de las instalaciones, hasta materiales peligrosos y normativas muy estrictas.

Contar con un asesoramiento profesional antes de la compra, realizado por un arquitecto, es esencial para identificar posibles problemas y prever los costes de renovación que puede conllevar dejar en condiciones la casa.

Si estás pensando comprar una casa antigua en Madrid que puede conllevar una importante reforma podemos ayudarte.

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