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Vivienda bioclimática ¿Qué son los pozos canadienses?
Vivienda bioclimática ¿Qué son los pozos canadienses?
Las estrategias bioclimáticas son una forma efectiva e inteligente de ahorrar energía en tu vivienda. En este post hablamos de cómo funcionan los pozos canadienses.
Fecha:
17 de febrero de 2020
Escrito por:
Julio A. Romero Alonso

Las viviendas bioclimáticas son aquellas que aprovechan las condiciones climáticas de su entorno para optimizar y reducir al máximo su demanda energética. Existen multitud de estrategias bioclimáticas, según la ubicación de nuestra vivienda, unas serán más efectivas que otras, pero todas, debidamente aplicadas, conllevan una reducción del consumo energético.

Ciertas estrategias bioclimáticas son menos complejas que otras en el momento de aplicarlas a un edificio. Este sería el caso de los pozos canadienses (o pozos provenzales), un sistema que permite introducir aire pretratado (más cálido o más fresco que el del exterior) en nuestra vivienda aprovechando la energía geotérmica de baja temperatura o de baja profundidad, la cual calienta o enfría el aire que circula por un conducto enterrado.

Técnicas arquitectónicas y constructivas de Acondicionamiento ambiental. F. Javier Neila y César Bedoya

A escasa profundidad, entre los 1,5 y 2 metros, la temperatura de la Tierra ya se mantiene, de manera constante, entre los 18 y los 24 grados. Que haya “energía gratis” a tan solo 2 metros de profundidad es un factor que no podemos pasar por alto a la hora de proyectar cualquier vivienda de alta eficiencia energética.

Así, los pozos canadienses consisten en un sistema de conductos enterrados cuyo funcionamiento se basa en el aprovechamiento de la inercia térmica del terreno y la temperatura estable que se alcanza a poca profundidad. De esta manera, si a través de estos conductos enterrados se hace pasar una corriente de aire durante suficiente tiempo, esta alcanzará la temperatura del terreno que lo rodea y podrá impulsarse al interior de nuestra vivienda más frío o más caliente que el aire exterior.

Sistema de conductos de ventilación enterrados (pozos canadienses). Imagen: Rehau.

Para que esta transferencia de temperatura, desde la tierra hacia el aire que circula por el tubo enterrado, se produzca de manera eficaz, los tubos deben tener una determinada longitud (cuanto más largo y menor caudal de aire movamos por el tubo, mejor se dará el intercambio de temperatura). Influye también el material del que esté hecha la tubería, que debe ser un material conductor para transmitir esa temperatura del terreno al aire que circula por su interior. Adicionalmente, para diseñar correctamente la instalación deberemos estudiar el terreno ya que, dependiendo de su composición, la transmisión de temperatura entre el tubo y el terreno podrá ser más o menos eficiente. Por último, el aire se mueve gracias a un ventilador, siendo este el único consumo energético del sistema.

Combinación de pozo canadiense con recuperador de calor. Imagen: Construcciones Ares.

Para las condiciones climáticas de Madrid, por ejemplo, un conducto de 30 cm de diámetro, de cemento centrifugado y unos 12 metros de longitud, enterrado a una profundidad de entre 1,5 y 2,0 m, y por el que circule aire a una velocidad de 2 m/s, al final de su recorrido impulsará este aire (al interior de nuestra vivienda) a una temperatura unos 5 ºC más baja de la que entró. A primera vista esto es insuficiente ya que si en el exterior tuviéramos 34 ºC, el aire se impulsaría al interior de nuestra vivienda a 29 ºC (lo que sigue siendo un aire bastante caliente), pero para estas situaciones es posible combinar la instalación de pozos canadienses con un recuperador de calor, aumentando considerablemente la eficiencia del conjunto y consiguiendo un interior confortable con menos aporte de energía.

Las limitaciones de este sistema las fija la necesidad de un espacio exterior donde enterrar el tubo y el hecho de que la reducción o aumento de temperatura del aire que se consigue no suele ser suficiente como para climatizar el interior de nuestra vivienda. También hay que tener en cuenta que serían necesarios varios tubos o conductos para alcanzar el caudal de aire necesario para ventilar cualquier vivienda. Sin embargo, es preferible este sistema que la técnica mucho menos eficiente de abrir las ventanas.

Tomas de aire de un sistema de pozos canadienses.

Si, como hemos explicado antes, se conecta el tubo canadiense con la ventilación con recuperación de calor, entonces no necesitaremos que el sistema cuente con un ventilador, será suficiente con el que lleva el propio recuperador de calor. También hay que tener en cuenta que es probable que en el interior de este tubo enterrado se produzcan condensaciones, por lo que todo el conducto enterrado deberá tener una pendiente aproximada del 2 al 3% para evacuar correctamente el agua de la condensación y verterla en un pequeño pozo o arqueta.

Sistema de conductos de ventilación enterrados (pozos canadienses). Imagen: Rehau.

Cuando el sistema esté instalado, el aire que circule por el interior del tubo llegará a nuestra vivienda a temperaturas cercanas a las de la Tierra a esa profundidad de 2 metros. Es complicado alcanzar la temperatura perfecta, pero gracias a este sistema, tan solo será necesario un pequeño consumo de energía, por parte de una instalación de climatización o ventilación complementaría, para conseguir la temperatura ideal en nuestra vivienda en cualquier época del año.

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