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Preguntas frecuentes sobre reformas, obra nueva y eficiencia energética

Lo primero que hay que hacer en una reforma integral es consultar con un arquitecto sobre la viabilidad de la misma. El arquitecto es el profesional mejor capacitado para asesorarnos. Después, durante la obra de reforma, el primer paso es la retirada de mobiliario y la demolición de los elementos especificados en el proyecto (tabiques, suelos, puertas, ventanas, etc.).

Una reforma integral suele incluir la renovación completa de todos los acabados de la vivienda (alicatados, suelos, techos, etc.), renovación de carpintería de madera, renovación de ventanas, cambios en la distribución y también la renovación de todas las instalaciones.

El tiempo necesario para hacer una reforma integral depende principalmente del tamaño de la casa a reformar y el alcance de la reforma integral que se quiere llevar a cabo. Generalmente, la mayoría de los pisos de un tamaño medio se pueden reformar integralmente en 3-4 meses de obra.

Antes de iniciar una reforma es importante tener claro el plazo y el presupuesto del que disponemos. Si además contamos con un proyecto elaborado por un estudio de arquitectura nos aseguramos de que la obra estará mucho mejor planificada. Si vivimos en la casa que queremos reformar, será importante planificar nuestra estancia en una vivienda alternativa durante las obras.

Contar con un arquitecto para una reforma es muy recomendable, pero no es obligatorio, excepto cuando se interviene en la estructura de la casa, es decir, cuando toquemos pilares, muros de carga, cubiertas o incluso fachadas. Aun así, para cualquier reforma de cierta envergadura, contar con un arquitecto va a ofrecerte muchas más garantías y tranquilidad.

Antes de nada, deberemos contar con una parcela urbana o urbanizable de nuestra propiedad. Si ya la tenemos, lo primero que debemos hacer son los estudios topográfico y geotécnico. También es muy recomendable solicitar la cédula urbanística al ayuntamiento. Si no sabes por dónde empezar, lo más recomendable es contratar un arquitecto desde el principio para que te guíe.

Los pasos en los que se divide el proceso para construir una casa son: compra de parcela, estudio geotécnico, anteproyecto, proyecto básico, proyecto de ejecución, solicitud de permisos y licencias, construcción de la vivienda y solicitud de la licencia de primera ocupación.

Depende mucho del tamaño de la vivienda, el tipo de construcción y la situación de la parcela. Si nos ponemos en un caso estándar, la construcción de una vivienda de 150-200 m2 con construcción tradicional, en una parcela con buena accesibilidad y llana, podemos tener un plazo de entre 8 y 12 meses de construcción. A esto hay que añadirle unos 6 meses de desarrollo del proyecto y solicitud de presupuestos y un tiempo muy variable de concesión de licencia, que depende enteramente de cada ayuntamiento.

Para construir una vivienda desde cero es obligatorio contar con un arquitecto. Toda nueva construcción requiere un proyecto realizado por un técnico competente y visado en su colegio profesional. En el caso de querer construir una casa, los arquitectos son los profesionales responsables de redactar y firmar ese proyecto.

Todo proyecto de arquitectura cuenta con todos los planos necesarios para construir una casa, planos de arquitectura, instalaciones, estructura y detalles constructivos. Además, debe incluir un presupuesto desglosado de la obra y una memoria completa describiendo y justificando los cumplimientos de todas las normativas que afectan a la casa.

La eficiencia energética de una vivienda puede definirse como la relación entre la energía que consume una casa y el confort que se consigue en su interior. Es decir, la eficiencia energética de una vivienda es la optimización de la energía necesaria para estar a gusto viviendo en ella. Principalmente se trata de consumir lo menos posible en climatizar la casa, pero también puede influir el consumo de los electrodomésticos y de la iluminación.

El primer paso y el más importante para mejorar la eficiencia energética de cualquier vivienda preexistente es la mejora del aislamiento térmico de su envolvente (fachadas, techos y suelos) junto con la sustitución de las ventanas. Con esta intervención conseguiremos, como punto de partida, que nuestra vivienda requiera de mucha menos energía para calentarse en invierno o refrescarse en verano.

El certificado energético de una vivienda nos indica el consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono que tiene. Es decir, indica cuánta energía necesitamos para calentar la casa, para enfriarla y para generar agua caliente y, al mismo tiempo, como de contaminante es ese consumo energético que hacemos.

La calificación energética A se logra cuando nuestra casa tiene un consumo inferior a 37,1 kWh/m2 año, y unas emisiones de dióxido de carbono de menos de 8,4 kgCO2/m2 año. Esto significa, no solo que tenemos una casa muy bien aislada con una baja demanda energética, sino que también contamos con sistemas de climatización eficientes y poco contaminantes. Las fuentes de energía renovable son una de las mejores formas de alcanzar una calificación A.

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