
La obra empezó como una simple consulta de unos antiguos clientes sobre su casa de la playa. Tenían muchas humedades en el sótano y querían dar con una solución definitiva. Para ayudarles nos acercamos hasta allí y lo que empezó como una simple reparación, acabó en una reforma de 1 año y un proyecto previo de casi 2 años. Si iban a hacer obras, iban a hacerlas bien, era la oportunidad para renovar y actualizar toda la casa y la parcela.
Para eliminar definitivamente las humedades del sótano, no solo se aplicaron inyecciones y morteros especiales desde el interior, sino que también fue necesario levantar el jardín para intervenir el muro desde el exterior y protegerlo del agua. Gracias a esta actuación, las humedades desaparecieron para siempre y el sótano se transformó en un espacio plenamente funcional, con garaje, gimnasio, trastero, lavadero, cuarto de instalaciones, baño e incluso una sauna.
El resto de la vivienda también experimentó una transformación integral. La reforma estructural de la escalera, el balcón y el porche permitió redistribuir mejor los espacios, aportando mayor amplitud, luminosidad y funcionalidad. Además, se renovaron por completo las instalaciones y las ventanas para mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo. Como corresponde a una vivienda de lujo, los materiales y acabados fueron cuidadosamente seleccionados, destacando el aprovechamiento de las formas curvas y las paredes de piedra retroiluminada, que aportan un carácter exclusivo y lleno de personalidad a la casa.


Una vivienda de lujo en la playa, única e inigualable
Con los años hemos visto todo tipo de casas: grandes y pequeñas, lujosas y austeras, clásicas y modernas. Pero, como estudio de arquitectura en Madrid, rara vez nos encontramos con el reto de reformar una vivienda en la playa. Esta era una oportunidad única, una espectacular casa de formas curvas, pero muy desactualizada, situada a pocos metros de la playa en un enclave privilegiado. Un trayecto de más de 3 horas de ida y otro igual de vuelta parecía exagerado para reformar una sola casa, pero el resultado mereció la pena.