Manzanares el Real

Una familia joven y amante de la naturaleza quería construirse una casa pasiva en una parcela con vistas a La Pedriza. Elaboramos un diseño inspirado por el entorno y que permitiera certificar la vivienda con el estándar Passivhaus.
Manzanares el Real
Localización:
Manzanares el Real
Superficie Construida:
186 m² + 36 m² de garaje
Presupuesto Obra:
430.000 €
Nº de Plantas:
1
Duración Obra:
11 meses
Año:
2024

Equipamiento

Dormitorios

4

Baños

3

Retos y dificultades del proyecto:

  • Debíamos abrir grandes ventanales al norte para mantener las impresionantes vistas a La Pedriza pero al mismo tiempo ajustar todo lo posible su tamaño para reducir las pérdidas energéticas.
  • La selección del sistema constructivo requirió un profundo análisis energético y económico ya que debíamos asegurar la certificación Passivhaus.
  • Finalmente se optó por un sistema de construcción industrializada de madera combinado con una cimentación y forjado sanitario de hormigón.
  • Al hacer la excavación para la piscina encontramos una plancha de piedra muy grande que nos obligó a replantear su posición en la parcela.

Objetivos que nos marcamos:

  • Desde la parcela es visible un impresionante risco de la Pedriza conocido como El Yelmo. Una panorámica así no podía ser ignorada y decidimos trabajar en un diseño que permitiría mantener las vistas incluso desde la piscina, a través de grandes ventanales alineados con la cima de la montaña.
  • Para conseguir certificar la casa pasiva como Passivhaus sin un sobrecoste elevado, usamos estrategias bioclimáticas pasivas, como la apertura de grandes ventanales al sur y una pérgola de tela retráctil en el porche de la piscina.
  • Todo el salón – comedor – cocina debía ser un gran volumen diáfano a doble altura, sin elementos estructurales que entorpecieran las vistas al paisaje.
  • El sistema estructural debía ser muy flexible y no generar puentes térmicos por lo que se calculó en madera. Para que no estorbara ningún pilar, decidimos fragmentarlos e integrarlos en los tabiques de separación de habitaciones. La pasarela en el espacio a doble altura del salón queda suspendida de las vigas de madera de cubierta mediante tirantes metálicos, evitando así cualquier elemento de apoyo que interrumpiera el espacio.

Claves de la obra:

Tuvimos la suerte de que el terreno era de una resistencia excelente, con presencia incluso de roca en profundidad, lo que nos permitió usar una cimentación muy superficial y más económica. Sobre la misma, se construyó un forjado sanitario ventilado para proteger el interior de la vivienda del gas radón y aislarla del terreno.

Una vez finalizado el forjado sanitario teníamos una plataforma resistente y plana que debía encajar a la perfección con los módulos industrializados de madera que llegaron a la obra en tráiler y se montaron con un camión grúa en apenas 5 días.

Así, en 2 meses, ya teníamos preparada toda la estructura y envolvente principal de la vivienda, incluidas las ventanas y la lámina de hermeticidad al aire. En una primera prueba blowerdoor conseguimos unos resultados excelentes, la casa era muy hermética, algo fundamental en una Passivhaus. Era muy importante realizar los trabajos restantes con mucho cuidado, para mantener ese resultado hasta el final de la obra.

Durante todo el proceso comprobamos la alineación de la vivienda con las vistas a la montaña, que era una de las calves del proyecto. Con la envolvente instalada, todo encajó, La Pedriza era perfectamente visible desde el interior y también desde la plataforma de la piscina, gracias a la alineación entre los grandes ventanales norte y sur.

El resultado:

Esta vivienda apenas requiere energía para funcionar y mantener un ambiente interior confortable durante todo el año. Es una casa equipada con la última tecnología y respetuosa con su entorno natural. El suelo radiante-refrescante con el que va equipada solo necesita ponerse en marcha en los peores días del año, su funcionamiento se cuenta por horas, ni siquiera por días. Una instalación de 8 paneles solares es suficiente para aportar la poca energía que necesita.

Una central de ventilación con recuperación de calor introduce aire limpio en la vivienda de manera ininterrumpida y sin apenas perder energía. El aire que se respira en su interior es tan limpio como el aire del exterior.

Desde dentro se tiene la sensación placentera de poder observar un imponente entorno natural sabiendo que la casa es totalmente respetuosa con el medio ambiente. Su grandes ventanales permiten disfrutar de la inmensidad que la rodea en los días de sol y en los de tormenta.

Fotografías del proyecto

Fotografías de la obra