
Tuvimos la suerte de que el terreno era de una resistencia excelente, con presencia incluso de roca en profundidad, lo que nos permitió usar una cimentación muy superficial y más económica. Sobre la misma, se construyó un forjado sanitario ventilado para proteger el interior de la vivienda del gas radón y aislarla del terreno.
Una vez finalizado el forjado sanitario teníamos una plataforma resistente y plana que debía encajar a la perfección con los módulos industrializados de madera que llegaron a la obra en tráiler y se montaron con un camión grúa en apenas 5 días.
Así, en 2 meses, ya teníamos preparada toda la estructura y envolvente principal de la vivienda, incluidas las ventanas y la lámina de hermeticidad al aire. En una primera prueba blowerdoor conseguimos unos resultados excelentes, la casa era muy hermética, algo fundamental en una Passivhaus. Era muy importante realizar los trabajos restantes con mucho cuidado, para mantener ese resultado hasta el final de la obra.
Durante todo el proceso comprobamos la alineación de la vivienda con las vistas a la montaña, que era una de las calves del proyecto. Con la envolvente instalada, todo encajó, La Pedriza era perfectamente visible desde el interior y también desde la plataforma de la piscina, gracias a la alineación entre los grandes ventanales norte y sur.


Esta vivienda apenas requiere energía para funcionar y mantener un ambiente interior confortable durante todo el año. Es una casa equipada con la última tecnología y respetuosa con su entorno natural. El suelo radiante-refrescante con el que va equipada solo necesita ponerse en marcha en los peores días del año, su funcionamiento se cuenta por horas, ni siquiera por días. Una instalación de 8 paneles solares es suficiente para aportar la poca energía que necesita.
Una central de ventilación con recuperación de calor introduce aire limpio en la vivienda de manera ininterrumpida y sin apenas perder energía. El aire que se respira en su interior es tan limpio como el aire del exterior.
Desde dentro se tiene la sensación placentera de poder observar un imponente entorno natural sabiendo que la casa es totalmente respetuosa con el medio ambiente. Su grandes ventanales permiten disfrutar de la inmensidad que la rodea en los días de sol y en los de tormenta.