
La reforma de este ático era muy personal, el diseño definitivo se revisó múltiples veces antes de comenzar las obras y se acabaron definiendo hasta los más pequeños detalles.
El salón-comedor es un gran espacio totalmente diáfano y unido a la cocina. A través de un mueble panelado en madera natural, se unifica todo el volumen de esta gran estancia y se esconden las diferentes instalaciones y otros elementos estructurales que tenía la antigua fachada.
La idea detrás de generar este gran espacio diáfano de salón-comedor-cocina era que conectaba dos de las tres terrazas con las que contaba la vivienda, una en un extremo y otra en el otro, lo cual amplificaba todavía más el espacio interior.
En los dormitorios se instalaron puertas acústicas (además del correspondiente aislamiento acústico en paredes) para garantizar la tranquilidad y el máximo confort a todos los niveles.
Dentro de lo posible, incluso con la pintura, se intentaron usar materiales naturales y saludables, respetuosos con el medio ambiente y con el ser humano. La piedra natural, la madera y el cemento pulido del suelo contribuyeron a generar un ambiente de calidez en el interior.


Tras la reforma, este ático se ha transformado por completo en un piso totalmente adaptado a su propietario y con un equipamiento de alto nivel, para vivir con tranquilidad y con el mínimo consumo energético.
Los acabados naturales dan una calidad especial a la vivienda, que por otro lado esconde toda una serie de instalaciones encargadas de mantener los mejores niveles de confort en el interior. Una aerotermia con suelo radiante-refrescante, un sistema de ventilación con recuperación de calor de doble flujo e incluso un interruptor bioswitch, lo hacen posible.