
El principal objetivo de la reforma era aislar correctamente la casa, ya que los áticos sin aislamiento pueden alcanzar temperaturas extremas en invierno y, sobre todo, en verano. Para poder eliminar los puentes térmicos generados por los pilares y vigas recurrimos a crear un trasdosado y un falso techo aislados que envolvían por completo la casa, sin cortes, creando una envolvente térmica aislada y continua.
Al mismo tiempo, dimos con un diseño de distribución que nos permitía meter los 3 dormitorios hacia el patio norte, dejando los 3 grandes ventanales del sur y su acceso a la terraza en el espacio diáfano del salón, comedor y cocina. Como no podíamos perder metros cuadrados en vestíbulos y pasillos, integramos el acceso a los dormitorios en el gran espacio del salón, pero dándoles privacidad gracias al mobiliario de cocina.


Una reforma que convirtió dificultades en oportunidades
La presencia en abundancia de elementos estructurales y de instalaciones por toda la vivienda, que no podían tocarse ni alterarse, podría haber condicionado excesivamente el diseño y también la posibilidad de aislamiento. Pero lo que parecía un problema, en un principio, lo convertimos en una parte intrínseca del diseño. Combinando las formas que nos ofrecían los pilares y las vigas con la creatividad en los cambios de altura del falso techo y una espacial atención en la iluminación, conseguimos crear espacios únicos e interesantes, cuidando al mismo tiempo el correcto aislamiento de toda la casa.