
Conseguir un buen confort interior en un ático no es tarea fácil, por eso desde el principio planificamos como iba a ser el aislamiento de esta casa. Tuvimos que añadir una capa de aislamiento en todo el techo y en las paredes de fachada. Un suelo radiante-refrescante con aerotermia aporta el resto.
Configuramos el salón-comedor-cocina como un gran espacio continuo y diáfano, con doble orientación, unificado mediante vigas y pilares de hormigón que restauramos y dejamos a la vista. Para ganar más amplitud, recuperamos una salida a la terraza que había sido cancelada por el anterior propietario.
Todas las estancias tenían mucha luz, pero no nos queríamos olvidar del pasillo, así que decidimos colocar una puerta de vidrio en el despacho a través de la cual entraba luz natural hasta el mismo.
El suelo de la terraza estaba inclinado y su altura era irregular así que decidimos elevarlo mediante un suelo técnico. Gracias a esta solución su superficie aprovechable se incrementó en un 24% y el suelo quedó totalmente plano y uniforme.


Un ático confortable, amplio y luminoso
Tras la reforma conseguimos exprimir el potencial de este ático al máximo y además hacerlo cómodo tanto en invierno como en verano. Ventanales a norte y sur amplían el espacio interior con el skyline de Madrid al fondo y llenan de luz la casa.
La distribución está hecha totalmente a medida de nuestros clientes, con una zona social amplia y flexible unificada en un solo espacio de casi 50 m2, un despacho que también sirve como habitación auxiliar o de invitados y una zona principal, con su propio acceso particular a la terraza, vestidor y baño en suite.
La vivienda no sería igual sin su terraza, que aporta más amplitud si cabe al salón-comedor-cocina y cuya superficie conseguimos exprimir al máximo.