
En esta reforma conseguimos alcanzar dos objetivos que marcaron la diferencia y transformaron profundamente la vivienda: la nueva disposición de la entrada a la vivienda, mucho más accesible ahora que se realiza por planta baja; y la mejora de la eficiencia energética hasta el punto de que la casa apenas necesita energía para funcionar.
Otro gran acierto fue la nueva conexión en planta baja entre el salón comedor y el jardín, que se realiza a través de un porche equipado con una pérgola bioclimática.
Para convertir este chalet en una vivienda sostenible fue necesario realizar una demolición completa su interior, incluidos los trasdosados de fachada. Con la vivienda totalmente demolida excepto su estructura, proyectamos toda una capa de aislamiento del máximo espesor posible y con el que recubrimos incluso los elementos estructurales para eliminar los puentes térmicos.
La tecnología también está presente en esta casa, domotizada parcialmente mediante chips integrados en los interruptores y controlables a través de un iPad.


Un adosado con un diseño modernizado y equipado con la última tecnología
Aunque la vivienda tenía un diseño un poco anticuado, tras la reforma, conseguimos darle un aspecto moderno y actualizado. En el interior, la nueva distribución saca el máximo partido de la vivienda. La planta baja queda totalmente aprovehada con un enorme salón-comedor separados por una chimenea decorativa. En la planta primera el dormitorio principal cuenta con baño en suite y vestidor. En la planta segunda, una sala multiuso diáfana y con vistas al jardín, ayuda a llenar la escalera de luz natural.
La tecnología y el diseño se integran en las diferentes estancias de esta vivienda, consiguiendo unos espacios cómodos, tranquilos y confortables, llenos de luz pero al mismo tiempo protegidos de intenso calor en verano. El consumo energético es mínimo todo el año. A pesar de la complejidad de la obra, el resultado lo ha compensado con creces y así nos lo comunican nuestros clientes.