
Cuando hicimos el levantamiento de planos y las calas, comprobamos que lo único que separaba el interior de la vivienda del exterior era un único ladrillo de 12 centímetros de espesor, nos parecía increíble, pero esto era todo. En el desarrollo del proyecto de reforma decidimos sacrificar unos centímetros de espacio para aislar todas las fachadas de la vivienda, este era el primer paso para garantizar el máximo confort interior.
Para que no se notara tanto la escasa altura de los techos, decidimos aplicar un acabado de estuco pulido en los techos del salón comedor. Este acabado genera reflejos y ayuda a conseguir una mayor sensación de amplitud.
Además de aislar toda la casa, se instalaron ventanas de triple vidrio, toldos en la orientación sur y se colocaron instalaciones de última generación. La climatización es mixta, mediante aerotermia con suelo radiante-refrescante y aire acondicionado, debido a la elevada humedad que hay en Alicante. La ventilación es mediante un recuperador de calor de alta eficiencia, que ventila de manera continua la casa y ayuda a evitar que se recaliente.


Tras la reforma, este piso aporta a sus propietarios una sensación de bienestar y confort que antes parecía imposible de alcanzar. Tras las paredes revestidas con piedras traídas de Brasil y alicatados de gran formato, se esconden multitud de instalaciones y el aislamiento térmico antes inexistente.
El resultado de la reforma refleja perfectamente el cuidado que tuvimos a la hora de rediseñar la distribución para que todas las habitaciones tuvieran su tamaño apropiado, sin desperdiciar un solo centímetro, acortando los pasillos, generando grandes estancias diáfanas y haciendo que la casa sea muy cómoda y agradable.