
La casa contaba con tan solo tres pilares y un patinillo de ventilación, por lo que, una vez se tiraban todos los tabiques, las posibilidades de distribución eran casi ilimitadas. Además, las numerosas ventanas nos permitían colocar cada espacio con casi total libertad. En total hubo 12 propuestas de distribución que fuimos desarrollando con Sergio e Inés hasta dar con la vivienda perfecta para ellos.
Decidimos organizar la casa en tres zonas. Un primer espacio de servicio y de invitados, de uso puntual y más apartados del resto de la casa. Un espacio principal con un gran salón y cocina abierta, diáfano e iluminado. Por último, una zona privada, con acceso al dormitorio principal con vestidor y baños en suite, así como a los dormitorios y al baño de los niños.


Una casa mucho más cómoda y de diseño
Entre las peculiaridades de la reforma de este piso, encontramos una celosía de lamas de madera pintadas en negro. Este elemento decorativo, se colocó a la entrada de la cocina con una doble intención, por un lado, dar un poco de privacidad visual a la zona de cocina y salón desde la entrada de la casa y, por otro, para que nos veamos guiados por las lamas hacia el salón.
Gracias a la reforma fue posible lograr una casa mucho más moderna, más diáfana, mejor equipada y, sobre todo, mucho más cómoda.