
En este proyecto los estudios previos tuvieron una importancia todavía mayor que en otros debido a la antigüedad del edificio. Lo primero que hicimos fue medir la vivienda con la mayor precisión, registrando cada ángulo de la misma. Después, gracias a las calas, descubrimos la composición de los muros y el esquema estructural de la casa.
Así, descubrimos que el muro de fachada del futuro salón estaba hecho con ladrillo macizo y tenía un espesor total de casi 80 cm. No es que el ladrillo sea buen aislante, pero con 80 cm de ladrillo macizo, comprobamos haciendo los cálculos pertinentes que no era necesario ninguna capa adicional para aislar esta fachada. Así que propusimos dejar el ladrillo a la vista como elemento decorativo en el salón.
Como la vivienda era para una pareja sin hijos, no era necesario compartimentarla demasiado, pero al ser alargada era complicado eliminar por completo el pasillo. Para reducirlo al máximo, planteamos un dormitorio principal con una puerta corredera de 2,60 metros de ancho, que al abrirse por completo hace que salón-comedor, cocina y dormitorio principal queden conectados con mayor amplitud y continuidad espacial.


Una casa eficiente y moderna en el casco antiguo de Madrid
El resultado es una vivienda nueva en un edificio antiguo. Conseguimos alcanzar la máxima calificación energética en un edificio de más de 110 años y adaptamos la distribución a sus nuevos propietarios, con espacios más diáfanos y fluidos.
Además, también conseguimos incorporar la última tecnología, ya que la vivienda se climatiza mediante una aerotermia conectada a un suelo radiante refrescante. Cuenta con un sistema de ventilación con recuperación de calor equipado con filtros tan sofisticados como los de un quirófano, destinados a purificar al máximo el aire interior de la casa. Incluso la grifería y los sanitarios son de última generación, contando con un inodoro inteligente.
Por último, los materiales utilizados también son innovadores, todo el suelo está acabado en microcemento y las paredes de los baños están revestidos en mortero de cal, un material ecológico y que resiste sin problemas al agua. En cuanto a las puertas, son de madera natural de pino mélix.