
En una vivienda de estas características la cimentación es fundamental. Desde un principio recogimos todos los datos posibles del terreno, incluida la resistencia de las rocas de granito presentes en la parcela ya que la vivienda apoyaría parcialmente sobre ellas. También hicimos un estudio topográfico de alta precisión, con datos del terreno cada 10 cm, para tener totalmente definida la zona donde se apoyaría la casa.
El avance en la fase de cimentación fue muy lento porque era necesario controlar continuamente que los encofrados y la calidad del hormigonado eran correctas. Una vez se levantó la plataforma que hace de base para toda la casa, tuvimos por fin una superficie plana sobre la que trabajar.
La base estructural, los muros de contención y la cubierta son de hormigón armado, pero los pilares que sostienen la cubierta son metálicos y están integrados en los propios tabiques de distribución para que no aparezcan mochetas.
Aunque su acabado exterior es uniforme en blanco, el interior esconde diferentes materiales que hacen que la vivienda sea más eficiente. Usamos elementos estructurales de madera en el alero de la terraza para evitar puentes térmicos, vidrio celular para aislar la vivienda del suelo y un aislamiento exterior continuo de EPS que reviste fachadas y cubierta.


Cuando se abre la puerta de acceso a la parcela, el protagonista absoluto es el impresionante paisaje que nos rodea. La vivienda se desarrolla a una cota más baja para permitirnos estas vistas. Dentro de la casa, los espacios son sencillos y los grandes ventanales hacen que el paisaje sea de nuevo el protagonista.
Gracias a las soluciones constructivas y estrategias pasivas empleadas, aun estando en una zona apartada en medio de la montaña, no hay que renunciar al máximo confort en el interior de esta casa. Una vivienda de diseño moderno, eficiente y respetuosa con su entorno.